El sector agropecuario nacional incorporó una nueva herramienta genética diseñada para potenciar los sistemas de producción de carne y leche. Se trata de la Bonaerense MDA INTA Lola, una variedad de Avena sativa desarrollada por la Chacra Experimental Integrada Barrow.
Este material genético se destaca por su versatilidad, permitiendo a los productores utilizarla como alimento directo para los animales, reserva forrajera en forma de silaje o para la cosecha de grano industrial.
Un escudo natural contra enfermedades
Uno de los mayores desafíos para los productores de avena es la roya de la hoja, un hongo que reduce drásticamente el rendimiento. El especialista Nahuel Rodríguez, responsable del programa de mejoramiento genético en Barrow, destacó que esta nueva variedad posee un excelente comportamiento frente a dicho patógeno.
Esta característica no solo protege la inversión del productor, sino que también permite una mayor estabilidad de la producción de materia seca a lo largo de toda la campaña invernal.
Durante el ciclo 2025/26, el país alcanzó una siembra de aproximadamente 1,4 millones de hectáreas de avena. Del total de esa superficie, el 75% se utilizó para forraje y el 25% restante para grano. La introducción de la variedad Lola busca capturar parte de ese mercado mediante una alta capacidad de rebrote y una notable resistencia al pisoteo del ganado, factores críticos en esquemas de pastoreo intensivo.