Causa Banfield: el titular de Sur Finanzas postergó su declaración

Ariel Vallejo postergó su indagatoria cuestionando la competencia del juez, mientras la justicia citó a la dirigencia de Banfield por lavado y asociación ilícita. Se investiga un desvío millonario de fondos del club hacia fideicomisos y empresas financieras vinculadas.

Ariel Vallejo y Claudio "Chiqui" Tapia

El escenario judicial en Lomas de Zamora sumó tensión este martes tras la decisión de Ariel Vallejo, responsable de la firma Sur Finanzas, de no asistir a su citación indagatoria. El empresario, cuya compañía mantiene estrechos lazos comerciales con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), fundamentó su ausencia mediante un recurso de apelación presentado por sus letrados. La defensa sostiene que el juez federal Luis Armella carece de competencia para interrogar a su cliente, argumentando que diversos tramos de la investigación —que incluyen denuncias de ARCA y sospechas de lavado vinculadas a otras entidades deportivas— deberían tramitarse en jurisdicciones distintas o han sido desestimadas por instancias superiores.

A pesar de esta dilación, el magistrado ratificó el cronograma de audiencias para la cúpula del Club Atlético Banfield. El presidente de la institución, Eduardo Spinosa, y el vicepresidente, Federico Spinosa, han sido convocados para el próximo 18 de junio, bajo cargos que incluyen asociación ilícita, administración fraudulenta y lavado de activos. Las citaciones se extienden hasta finales del mes de junio para otros miembros de la comisión directiva y representantes de fideicomisos vinculados. Para asegurar la continuidad del proceso, la justicia les ha impuesto restricciones severas, como la prohibición de salir del país, la retención de pasaportes y la obligatoriedad de comparecer periódicamente ante la sede judicial.

El esquema de desvío y la ingeniería de "opacidad"

La fiscalía, encabezada por Cecilia Incardona, sostiene la hipótesis de que Sur Finanzas funcionó como el centro operativo de una organización criminal diseñada para reciclar capitales de origen oscuro. Según la pesquisa, los directivos de Banfield utilizaron el “Fideicomiso para la Reconstrucción Banfileña” como un vehículo paralelo para captar fondos que debían ingresar a las arcas oficiales del club. Esta estructura permitía que préstamos, cuotas sociales y contratos de patrocinio millonarios fueran desviados hacia cuentas controladas por los mismos dirigentes, dificultando el control institucional y facilitando el vaciamiento patrimonial de la entidad deportiva.

Operaciones en efectivo y rastro de bienes de lujo

La investigación destaca maniobras financieras sospechosas, como la firma de contratos de mutuo por un millón de dólares en moneda extranjera recibidos “en efectivo” en un lapso de apenas tres meses. Este método, que impide la trazabilidad bancaria, obligó al club a devolver montos con intereses usurarios en plazos extremadamente cortos. La justicia sospecha que el dinero sustraído de la institución fue posteriormente reinsertado en el sistema legal mediante la compra de inmuebles y vehículos de alta gama, elementos que ya han sido identificados y forman parte del expediente como pruebas del presunto enriquecimiento ilícito de los involucrados.

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