LA CASA BLANCA ESTÁ PRENDIDO FUEGO

Real Madrid no da más de internas y la casa no está en orden, mientras Mastantuono sigue en el centro de la polémica y no hace pie.

Vinicius Junior, delantero del Real Madrid. Foto: NA.

El Santiago Bernabéu hoy no es un templo de gloria, sino el epicentro de un incendio que amenaza con reducir a cenizas el prestigio de la institución más laureada del mundo. El Real Madrid atraviesa, quizás, su crisis institucional y deportiva más profunda de la última década. Lo que ocurre en Valdebebas ya no es un secreto de sumario: el vestuario está roto, el cuerpo técnico está sitiado y los referentes se desconocen entre sí en una guerra de egos que parece no tener retorno.

El último capítulo de este drama ocurrió este miércoles en el predio de entrenamiento. Lo que debía ser una práctica preparatoria para el Clásico del domingo ante el Barcelona terminó en un escándalo de proporciones pugilísticas. Federico Valverde, segundo capitán y símbolo del “garra”, y Aurélien Tchouaméni protagonizaron un violento altercado que comenzó con una entrada desmedida en un ejercicio táctico y escaló rápidamente a empujones, insultos y un intento de llegar a las piñas que obligó a sus compañeros a intervenir. La discusión no terminó allí; el cruce continuó en la privacidad de las duchas, dejando un clima de extrema tensión.

Sin embargo, el foco de la tormenta también se posó sobre el joven argentino Franco Mastantuono. El juvenil, que llegó a Madrid con el rótulo de “joya”, quedó en el centro de una polémica generacional que desnuda la falta de códigos en el plantel. Según trascendió, el ex River suele llegar primero al predio y ocupar las camillas de los fisioterapeutas, ignorando la jerarquía histórica que otorga prioridad a los veteranos. Este “desacato” a las leyes no escritas del vestuario derivó en una queja formal de Mastantuono ante Xabi Alonso, lo que fue visto por los referentes como una falta de respeto imperdonable. El periodista Miguel Serrano fue lapidario al describir la situación: el vestuario está dividido en facciones y la comunicación es inexistente.

La figura del entrenador, Álvaro Arbeloa, está totalmente debilitada. Se estima que al menos seis jugadores del plantel han cortado todo vínculo verbal con él. La gestión del grupo se le ha escapado de las manos, especialmente tras sus intentos de disciplinar a figuras como Kylian Mbappé. El francés, en plena recuperación de una lesión, fue captado en París e Italia junto a la actriz Ester Expósito, una distracción que cayó pésimo en la cúpula dirigencial. Arbeloa sentenció: “No existe jugador más grande que el Real Madrid”, pero sus palabras suenan a grito en el desierto ante un grupo que ya no lo reconoce como líder.

El panorama deportivo es el marco perfecto para este desastre. Con 77 puntos en 34 jornadas, el Madrid está a 11 del Barcelona y ya no tiene opciones matemáticas de pelear el título. Eliminados de la Champions League y de la Copa del Rey, el único objetivo que queda es evitar la humillación final: que el Barcelona se proclame campeón este domingo en el Camp Nou frente a sus ojos. Con un empate, el conjunto culé dará la vuelta olímpica “en la cara” de un Madrid que llega diezmado, con Carvajal cuestionado como capitán y un vestuario donde los incidentes, como el cachetazo de Rüdiger a Carreras, son moneda corriente. El incendio es total y el domingo puede ser el día en que la Casa Blanca finalmente colapse.

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