Los locos de la azotea y el nacimiento de la radio
La estructura arquitectónica del complejo llamó la atención desde sus inicios por sus innovadoras líneas técnicas. A partir de 1907, el recinto abandonó su impronta circense para convertirse en uno de los centros de ópera más influyentes de América Latina, albergando a las compañías líricas más prestigiosas del circuito internacional.
El acontecimiento más disruptivo de su historia ocurrió el 27 de agosto de 1920. Un grupo de jóvenes estudiantes de medicina, bautizados popularmente como “Los locos de la azotea”, montó un rudimentario equipo de transmisión en la terraza del teatro para emitir al aire la ópera Parsifal de Richard Wagner, dando origen a la primera transmisión radial de la historia nacional.
Felice Lora: el inmigrante piamontés que se convirtió en conde
La explicación de cómo el gobierno de Roma adquirió la titularidad del inmueble se remonta a la novelesca vida de Felice Lora, un inmigrante oriundo del Piamonte. Lora desembarcó en el puerto de Buenos Aires en 1886 con escasos recursos económicos, pero gracias a su desempeño en el mercado inmobiliario logró consolidar una inmensa fortuna personal.
Reconocido por sus constantes obras benéficas y su compromiso con la colectividad, el rey de Italia lo distinguió con el título noble de conde. En 1925, Lora formalizó su testamento disponiendo que sus bienes se destinaran a la creación de la Casa d’Italia, permitiendo que el Estado italiano comprara formalmente el teatro en 1937.
Refundación, alta diplomacia y el proyecto Dedica
El complejo original sufrió una demolición planificada en 1942 para dar paso al actual Palazzo Italia, una estructura de cinco pisos que alojó al consulado general durante seis décadas. El moderno Teatro Coliseo fue inaugurado formalmente en 1961 con una gala oficial que contó con la presencia de los presidentes Arturo Frondizi y Giovanni Gronchi.
En la actualidad, el edificio central unifica las sedes del Instituto Italiano de Cultura, la Cámara de Comercio Italiana y la prestigiosa Universidad de Bologna. La administración cultural del espacio se encuentra bajo la órbita de la Fundación Cultural Coliseum, creada formalmente en 1971 tras los acuerdos binacionales.
Una de las iniciativas más conmovedoras de la sala principal es el programa denominado Dedica, que invita a adoptar una butaca. El sistema permite colocar una placa con un código QR detrás del asiento para que los espectadores puedan escanear y conocer la biografía de los antiguos inmigrantes peninsulares.