La emblemática movilización federal organizada por el colectivo Ni Una Menos congregó hoy a una masiva multitud frente al Congreso. A once años de la histórica primera marcha motivada por el femicidio de Chiara Páez, miles de ciudadanas volvieron a ocupar las calles bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”.
Un reclamo que persiste en las cifras: Desde la primera convocatoria ciudadana realizada en 2015, se registraron oficialmente 3.205 víctimas de violencia de género en la Argentina. La estadística expone la urgencia de mantener esquemas activos de asistencia social integral.
La manifestación civil de este período estuvo profundamente atravesada por la conmoción social que generaron los recientes femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia. Sus nombres se replicaron de manera constante en cientos de pancartas hechas a mano y banderas alzadas por agrupaciones políticas, sindicales y estudiantiles.
El acto central del encuentro se concentró en la lectura de un extenso documento consensuado por las asambleas organizativas de todo el país. Las encargadas de ponerle voz a las demandas institucionales arriba del escenario principal montado frente al palacio legislativo fueron las figuras de Thelma Fardín, Liliana Daunes y la cantante Cazzu.
Fuertes cuestionamientos a las políticas estatales
El texto leído ante la masiva concurrencia se caracterizó por plasmar un marcado tenor crítico hacia la actual gestión gubernamental nacional. Las diferentes organizaciones de la sociedad civil denunciaron un severo ajuste presupuestario en áreas de prevención y solicitaron de forma urgente la restitución inmediata de las políticas públicas de género.
Asimismo, las oradoras principales del evento manifestaron su rechazo rotundo frente a lo que denominaron discursos de odio promovidos desde el Estado. En este sentido, la proclama unificada incluyó un enérgico pedido de renuncia para diversos funcionarios públicos de Córdoba y arremetió contra el negacionismo oficial sobre la problemática.
Durante el desarrollo de la extensa jornada de protesta, las manifestantes expresaron su profunda preocupación por la permanencia de un estado de desprotección urbana. Las participantes compartieron testimonios cotidianos vinculados al miedo de caminar solas, remarcando la necesidad de implementar transformaciones culturales profundas y legislativas estables.
Dinámica de la desconcentración y permanencia en la plaza
Una vez finalizada la alocución de las coordinadoras feministas, algunas de las columnas gremiales y partidarias mayoritarias iniciaron el proceso de desconcentración pacífica. El movimiento vehicular y de colectivos en arterias de la zona céntrica, como Avenida de Mayo, comenzó a registrar una paulatina normalización operativa regular.
Sin embargo, un importante porcentaje de manifestantes autoconvocadas y jóvenes independientes optó por permanecer durante la noche en las inmediaciones parlamentarias. El espacio público se transformó temporalmente en un escenario de debate colectivo acompañado por batucadas y bailes, combinando los reclamos duros con expresiones de profunda contención comunitaria.
El balance final de esta nueva jornada nacional de lucha colectiva ratificó la plena vigencia de una red de articulación social sumamente activa en el país. Las principales referentes del movimiento aseguraron que sostendrán la continuidad de las calles movilizadas hasta lograr erradicar definitivamente la violencia sistemática contra las mujeres.