El Poder Ejecutivo Nacional oficializó este jueves una masiva tanda de designaciones de jueces, fiscales y defensores oficiales mediante su publicación en el Boletín Oficial. Las medidas buscan mitigar el déficit institucional de la Justicia Federal, un sector donde casi una de cada tres vocalías se encuentra vacante o cubierta de forma provisoria por magistrados subrogantes.
La resolución administrativa otorgó el nombramiento a los candidatos que ya contaban con el aval de la Cámara Alta, concentrando la mayor parte de los refuerzos en los fueros civil, criminal y correccional de la Capital Federal, además de diversas jurisdicciones del interior del país.
Sin embargo, el decreto presidencial marginó de la lista definitiva a cuatro postulantes cuyos pliegos también habían sido aprobados por el pleno del Senado a comienzos de este mes.
Entre las exclusiones se destaca el caso de María Verónica Michelli, propuesta como jueza de Cámara del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número 3 de La Plata. La decisión generó repercusiones en el ámbito legislativo y judicial debido a que su nombramiento fue retenido en la Casa Rosada, tras cuestionamientos políticos iniciales orientados a sus vínculos de parentesco familiares.
La postura del Ministerio de Justicia
Ante las consultas sobre la selectividad en las firmas de los decretos, desde el Ministerio de Justicia argumentaron que la postergación de estos cuatro expedientes responde estrictamente a razones operativas y de infraestructura.
Fuentes de la cartera judicial afirmaron que los nombramientos suspendidos corresponden a tribunales que actualmente no se encuentran habilitados para funcionar.
Según la explicación oficial, dependencias como el Tribunal Oral Federal Número 3 de La Plata o el Juzgado Federal de Primera Instancia de Hurlingham requieren de un proceso previo por parte del Consejo de la Magistratura para el alquiler de inmuebles, acondicionamiento tecnológico y provisión de mobiliario.
Paralelamente, desde el entorno oficial subrayaron que la postergación de decretos por falta de habilitación es una práctica con antecedentes en la administración pública.
Para sustentar esta posición, señalaron los casos de otros funcionarios judiciales cuyos acuerdos senatoriales fueron aprobados en octubre de 2020 y cuyas designaciones efectivas continúan pendientes de firma hasta la constitución material de los juzgados correspondientes.