Argumentos de la disidencia
La minoría del tribunal, integrada por los magistrados Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch, formuló opiniones disidentes. Alito expuso que la interpretación judicial sostiene un estímulo para la permanencia ilegal en el país, mientras que Thomas manifestó que la resolución resta valor a la dignidad de la ciudadanía estadounidense.
El litigio llegó al alto tribunal bajo la carátula Trump contra Barbara, derivado de una demanda colectiva que unificó los casos de tres familias de origen hondureño, taiwanés y brasileño. Los demandantes señalaron que la disposición presidencial privaba a sus hijos de derechos civiles básicos.
Para acentuar la relevancia del proceso, el primer mandatario asistió en persona a las audiencias orales celebradas en el mes de abril, un hecho sin precedentes para un presidente en funciones.
La representación legal del gobierno, ejercida por el procurador general John Sauer, sostuvo que la norma del siglo XIX buscaba proteger exclusivamente a la población anteriormente esclavizada y no a los descendientes de ciudadanos extranjeros con visados temporales o sin estatus legal.
Paralelamente, el dictamen representó el tercer revés judicial de importancia para la administración en el presente periodo de sesiones, tras la anulación de la mayoría de sus aranceles comerciales y el freno al cese de una gobernadora de la Reserva Federal.
Un debate institucional abierto
El veredicto finalizó el curso judicial de la corte antes del receso estival. En el ámbito parlamentario, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, calificó la resolución como decepcionante y sugirió la posibilidad de proponer una reforma constitucional para modificar las reglas de acceso a la nacionalidad.
¿Logrará el Congreso de los Estados Unidos articular el consenso necesario para abrir el debate sobre una reforma constitucional en materia migratoria, o permanecerá inalterable el principio jurídico de la ciudadanía por nacimiento?