La pobreza multidimensional en CABA afectó a casi el 19% de los hogares

Según datos oficiales del IDECBA, el indicador trepó al 18,8% en la Ciudad de Buenos Aires. La Zona Sur se mantiene como la más golpeada, mientras que el deterioro alimentario lideró el aumento de las privaciones estructurales.

Imagen ilustrativa

El nivel de pobreza multidimensional en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró un incremento y alcanzó al 18,8% de los hogares porteños durante el año 2025, de acuerdo con el último informe del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad (IDECBA). La cifra representa una suba de 1,3 puntos porcentuales en comparación con el 17,5% contabilizado en la medición de 2021.

Claves del informe de pobreza multidimensional en CABA:

  • Suba general: La pobreza multidimensional afectó al 18,8% de los hogares en 2025.

  • Brecha geográfica: La Zona Sur concentra el 30,4% de pobreza, contra el 6,5% de la Zona Norte.

  • Alimentación crítica: La privación en alimentos trepó del 22,4% al 25,6%.

  • Paradoja de ingresos: Aumentaron los hogares con carencias estructurales que no son pobres por ingresos.

Brecha territorial y la situación en los hogares con menores

La distribución de la pobreza en la geografía porteña refleja una profunda desigualdad. La Zona Sur se mantiene como el área más golpeada, con un 30,4% de hogares en situación de pobreza multidimensional, pese a haber mostrado una leve mejora con respecto al 32,1% registrado en 2021.

En contraposición, la Zona Norte presenta la menor incidencia, con solo un 6,5% de sus hogares bajo esta condición. Por su parte, la Zona Centro experimentó un claro deterioro, ascendiendo del 16,8% al 19,3% en el mismo período.

En lo que respecta a los hogares con presencia de niños, niñas y adolescentes menores de 18 años, el informe detalló que la pobreza multidimensional se ubicó en el 20,6%, marcando una reducción de 1,3 puntos porcentuales respecto al 21,9% anotado en 2021.

Alimentación y privación social, las dimensiones más deterioradas

El estudio evaluó cinco ejes del bienestar: alimentación, salud y cuidados, vivienda y servicios, equipamiento del hogar, y privación social y educación. Entre 2021 y 2025, el rubro “Alimentación” fue el que registró la peor evolución, trepando del 22,4% al 25,6% en la incidencia de privaciones.

Al analizar los indicadores puntuales, el organismo detectó una mayor frecuencia en situaciones extremas como saltearse comidas, recortar la variedad de alimentos o achicar porciones diarias por falta de presupuesto. Desde el IDECBA advirtieron que esta necesidad de reducir raciones refleja un claro “proceso de empobrecimiento y pérdida de bienestar en el aspecto estructural”.

A su vez, la dimensión de “Privación social y educación” subió del 18,1% al 20,9%, traccionada por la imposibilidad de las familias de cubrir gastos personales básicos, tomarse días de vacaciones o invitar a allegados a comer.

Caída del núcleo duro pero suba de la pobreza estructural sin falta de ingresos

El reporte del IDECBA puso de manifiesto una dinámica dual en las estadísticas. Mientras la pobreza multidimensional general subió, el llamado “núcleo duro” (aquellos hogares que sufren tanto pobreza por ingresos como privaciones estructurales) se redujo del 7,4% al 6,3%.

Sin embargo, el informe encendió las alarmas por el fuerte aumento de hogares que son pobres multidimensionales pero no son considerados pobres por ingresos. Este grupo creció del 10,2% al 12,6% (un salto de 2,4 puntos porcentuales).

Según explicaron los técnicos del organismo, mientras que la medición por ingresos evalúa la capacidad de compra inmediata y coyuntural, el enfoque multidimensional detecta deficiencias persistentes en el hábitat y la calidad de vida que trascienden el nivel del salario nominal.

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