En el fútbol, la derrota opera como un espejo impiadoso: expone los errores de planificación y convierte a los ausentes en salvadores indispensables. El arranque del segundo semestre para River Plate no solo encendió las alarmas en lo deportivo tras las caídas ante Aldosivi y Barracas Central, sino que reabrió un feroz debate institucional alrededor del predio Cantilo. A 700 metros del Monumental, en el espacio bautizado irónicamente como “el container”, se entrena un equipo entero de futbolistas relegados por la dirigencia de Stéfano Di Carlo y el técnico Eduardo Coudet, cuyos ausencias hoy se pagan caro en la cancha.
La matemática del absurdo en el mediocampo
El punto más crítico de esta reestructuración radica en la mitad de la cancha. En un éxodo masivo tras la primera mitad del año, River se desprendió de 15 futbolistas, entre ellos siete mediocampistas: Matías Galarza Fonda, Kevin Castaño, Giuliano Galoppo, Kendry Páez, Santiago Lencina, Maximiliano Meza y Juan Fernando Quintero.
La paradoja es insostenible. Mientras el grupo de marginados desborda de volantes de jerarquía, el plantel profesional de River cuenta en la actualidad con apenas seis alternativas para esa zona: Aníbal Moreno, Fausto Vera, Tomás Galván, el recién llegado Mauro Arambarri y los juveniles Juan Cruz Meza y Lucas Silva. Con un calendario apretado, el margen de maniobra para Coudet es prácticamente nulo.
Figuras de Selección congeladas a metros del Monumental
El criterio de las marginaciones suma capítulos llamativos al repasar los nombres enviados al “container”. Entre los 11 futbolistas que se entrenan aparte sobresalen tres que disputaron el reciente Mundial de 2026 con sus selecciones: Matías Viña (Uruguay), Matías Galarza Fonda (Paraguay) y Kendry Páez (Ecuador). Ninguno de los tres llegó a disputar siquiera 15 partidos con la camiseta millonaria antes de ser sentenciados al ostracismo.
El grupo de prescindibles en el predio Cantilo se completa con nombres de peso y contrataciones millonarias que no encontraron su lugar:
Defensores: Germán Pezzella, Fabricio Bustos y Matías Viña.
Volantes: Giuliano Galoppo, Kevin Castaño, Santiago Lencina, Matías Galarza Fonda y Kendry Páez.
Delanteros: Maximiliano Salas, Ian Subiabre y Alexander Woiski.
A esta nómina se suman las bajas definitivas consumadas tras la cita mundialista, donde destacan las partidas de Paulo Díaz y Maxi Meza, junto con el adiós de dos referentes históricos como Franco Armani y Juanfer Quintero, quienes prefirieron emigrar en busca de continuidad.
Un vestuario sin pertenencia ni margen de error
La drástica limpieza dejó un vestuario desprovisto de líderes de larga data. Con las salidas de Armani y Díaz, Facundo Colidio se convirtió de forma insólita en el jugador de mayor antigüedad del plantel, habiendo arribado recién a mediados de 2023. Salvo excepciones como Marcos Acuña, Gonzalo Montiel o Sebastián Driussi, la gran mayoría del equipo no acumula más de doce meses en la institución.
En Núñez, un proyecto sin referentes veteranos y con un recambio feroz empieza a crujir ante los primeros tropiezos. Mientras las soluciones no aparecen en el césped, la sombra de los marginados del “container” se vuelve cada vez más pesada sobre la espalda de Coudet.