Argentina perdió 30.633 empresas con empleados registrados desde diciembre de 2023, lo que representa una contracción del 6% en el entramado productivo nacional. Los datos del informe mensual de Fundar, basados en la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, confirman que en mayo se sumaron 2.371 cierres de empresas respecto de abril.
Con este registro, la actividad privada formal encadenó 16 meses consecutivos de caída intermensual y 27 períodos en retroceso interanual. El total de firmas operativas bajó a 481.724, una cifra distante de las 512.357 contabilizadas al inicio de la gestión actual.
El impacto sobre el empleo formal acompaña la misma tendencia descendente. Estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indican que el país pierde un promedio de 33,5 empleadores por día, con el comercio como el rubro más golpeado en términos absolutos al registrar 8.408 bajas.
La pérdida de puestos de trabajo alcanzó las 411.613 plazas en el período analizado, lo que equivale a una reducción del 4,18% del personal registrado. La industria manufacturera encabezó la destrucción de puestos laborales con 97.312 bajas, mientras que la construcción sufrió el mayor recorte relativo al retroceder un 16,8%.
A nivel territorial, la retracción empresarial afectó a 23 de las 24 provincias. La Rioja encabezó los indicadores negativos con una caída acumulada del 18,87%, seguida por Catamarca con el 14,09% y Tierra del Fuego con el 13,56%.
Neuquén figuró como la única excepción en todo el territorio nacional al anotar un crecimiento del 1,6% en su cantidad de firmas, impulsada de forma directa por el dinamismo del yacimiento Vaca Muerta.
El cese de operaciones de marcas reconocidas ilustra la dimensión de la crisis en los sectores tradicionales. La indumentaria Will Der cerró su planta en Las Flores, Tía Maruca paralizó su fábrica en San Juan y la firma de electrodomésticos Peabody cesó la fabricación nacional tras 16 años para mudar sus líneas a Paraguay.
Las compañías adujeron causas ligadas a la caída del consumo masivo, el aumento de costos y la competencia de productos importados. En el sector alimenticio, Unilever desmanteló su división de vegetales deshidratados para reorientar sus inversiones hacia categorías de demanda anual como pastas y ramen.
El escenario muestra, en paralelo, una reconfiguración económica hacia sectores concentrados de capital. Servicios administrativos acumuló un alza del 8,15% desde fines de 2023, al tiempo que electricidad y gas creció un 1,74%. Los anuncios de inversión del último mes se enfilaron en esa dirección: Mercado Libre confirmó la apertura de un centro logístico en Córdoba, mientras que proyectos mineros, energéticos y de fertilizantes avanzan al amparo del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Esta coexistencia entre la caída de la industria tradicional y el avance de proyectos extractivos plantea un debate abierto sobre la calidad del empleo futuro. Resta analizar si el flujo de grandes capitales logrará compensar la pérdida de pymes y unidades productivas medianas en el resto del territorio.