El consenso narrativo que unificó al kirchnerismo durante la última década saltó por los aires en el recinto del Senado. Lo que debía ser un trámite parlamentario habitual —la aprobación de los pliegos de 67 candidatos a jueces— se transformó en la mecha de una feroz batalla cultural y política en los medios afines al peronismo. La decisión unánime del bloque de Unión por la Patria de votar a favor de Pablo Yadarola, un magistrado emblemático del convocado viaje a Lago Escondido en 2022, expuso la fractura entre la conducción política encabezada por Cristina Kirchner y la red de comunicadores que históricamente blindaron su relato sobre el “lawfare”.
El nombramiento de Yadarola en la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal porteña —un tribunal clave para las causas que involucran al actual gobierno nacional— detonó la indignación del ecosistema mediático opositor. Sin explicaciones oficiales que justificaran el sorpresivo viraje pragmático, referentes de la comunicación política identificados con la causa K decidieron romper el silencio y cuestionar públicamente la conducción parlamentaria.
La rebelión de las voces oficiales y el cruce en redes
El primero en disparar contra la conducción fue Roberto Navarro, titular de El Destape. A través de sus redes, el periodista atribuyó el aval a una “orden de Cristina vía Di Tullio”, acusando a la conducción del espacio de capitular frente a los poderes concentrados. “Decir que no te vas a pelear más con jueces como los de Lago Escondido es decir que no vas a confrontar con los que los manejan”, lanzó Navarro, blanqueando la grieta con el sector que responde al gobernador Axel Kicillof.
La respuesta de la senadora Juliana Di Tullio no tardó en llegar, elevando el tono de la disputa. Con un picante “¡Volvieron los machos del off!”, la legisladora cruzó las críticas de los periodistas Gustavo Sylvestre y Fernando Borroni, referentes del grupo C5N. Di Tullio fue a fondo al acusar a los comunicadores de sostener una doble moral, recordando la presencia de Marcelo D’Alessandro en la estructura corporativa del canal: “Me sorprende que interpreten como pactos espurios decisiones del Senado cuando tienen al ‘protagonista estelar del viaje a Lago Escondido’ como su gerente de asuntos institucionales… a no ser que la pauta sea más importante”.
De la obsecuencia al pedido de internas
La réplica mediática escaló con dureza durante la programación matutina. Fernando Borroni rechazó el chicana de la senadora acusándola de exigir una blindaje acrítico y defender “prácticas del pasado”, al tiempo que reivindicó su compromiso histórico visitando a exfuncionarios encarcelados. Por su parte, desde la trinchera del streaming, Pedro Rosemblat admitió en Gelatina la profunda contradicción doctrinaria del fallo, señalando que la falta de explicaciones políticas deja al descubierto una componenda pragmática difícil de digerir para la militancia.
El clímax del enfrentamiento lo sintetizó el propio Gustavo Sylvestre, quien utilizó su espacio para exigir un ordenamiento definitivo del espacio opositor mediante elecciones primarias: “Necesitamos un nuevo liderazgo; si no logran concretar una interna, que cierren el partido”. La disputa por el caso Yadarola dejó de ser un simple debate parlamentario para convertirse en el símbolo de un modelo agotado, donde la obediencia debida del aparato comunicacional al mando político parece haber llegado a su fin.