El mercado financiero argentino inicia septiembre bajo la mirada atenta de los operadores de la City. Tras un mes de agosto donde el dólar mayorista mostró un avance de apenas el 1,6% (alcanzando una suba acumulada del 3,7% en lo que va del año frente a una inflación que supera el 20%), el debate en las mesas de dinero gira en torno al ritmo de devaluación que adoptará el Banco Central para evitar que se profundice el atraso cambiario.
La llegada de septiembre plantea un escenario estacionalmente complejo. Tradicionalmente, la demanda de pesos registra una contracción, lo que suele volcar liquidez hacia la divisa norteamericana. A este factor se le suma el atesoramiento habitual de principios de mes por parte de ahorristas y el pago de resúmenes de tarjetas de crédito, en un contexto donde la desaceleración del carry trade lleva a los inversores a buscar cobertura antes de que se intensifique la incertidumbre de cara al ciclo electoral de 2027.
Liquidez en pesos y desarme de tasas: los motores de la demanda
El análisis entre los especialistas señala una combinación de presiones internas y externas. Para el economista Federico Glustein, la plaza cuenta con un volumen relevante de liquidez en pesos que, sumado a la caída de las tasas de interés, empuja a los actores económicos a posicionarse en instrumentos vinculados al dólar. Según sus proyecciones, el dólar mayorista se ubicará entre los $1.540 y los $1.570 en promedio durante el mes.
Por su parte, el operador Gustavo Quintana remarcó que el mercado refleja una reactivación en el giro de dividendos y utilidades al exterior, desbalanceando en parte la oferta. No obstante, anticipó que el tipo de cambio oficial podría oscilar en una franja de entre $1.490 y $1.520, respaldado por la continuidad de las intervenciones oficiales que marcaron el ritmo de las últimas semanas de agosto tanto en el mercado de futuros como en los títulos dólar linked.
El “escudo” de las exportaciones y el factor Brasil
A pesar de los vientos en contra de la estacionalidad, parte de la City descarta un escenario de volatilidad descontrolada. El analista Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, destacó que la oferta proveniente de las exportaciones del sector energético y la mejora en las cotizaciones de los commodities agrícolas brindan un colchón de divisas clave para contener eventuales corridas.
Reschini proyecta que, de no mediar un shocks externo o político, el dólar no superaría el techo de los $1.550. Sin embargo, advierte que la mirada estará puesta en las monedas de los principales socios comerciales, con especial énfasis en Brasil, cuya dinámica electoral puede inyectar volatilidad adicional a la región.
En la misma línea, el economista Gustavo Ber sugirió que un deslizamiento gradual del tipo de cambio al ritmo de la inflación resulta adecuado para favorecer la acumulación de reservas internacionales en el BCRA. De esta manera, con un Gobierno dispuesto a utilizar su poder de fuego en el mercado alternativo y legislativo, la City anticipa un mes de tensiones acotadas, reacomodamiento de carteras y un piso cambiario más alto, pero sin sobresaltos fuera del esquema previsto por el Ejecutivo.