El fenómeno climático de El Niño se encuentra consolidado en el país y mantendrá una magnitud de fuerte a muy fuerte durante los próximos meses. De acuerdo con el último reporte estacional del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la fase cálida del océano Pacífico condicionará de manera directa el régimen de precipitaciones y la planificación productiva.
100% de probabilidad de persistencia de El Niño en el trimestre septiembre-noviembre.
300 milímetros acumulados podrían superarse en Misiones y el norte de Corrientes.
Febrero de 2027 es la fecha hasta la cual se extendería el impacto según la OMM.
El climatólogo del SMN, José Luis Stella, explicó que las primeras señales del evento se manifestaron durante el invierno con nevadas históricas en la cordillera y precipitaciones en la Patagonia. Sin embargo, los análisis técnicos anticipan que el período de mayor impacto hídrico se concentrará entre el final de la primavera y el inicio del verano.
El Litoral y las grandes cuencas bajo alerta
El noreste argentino y la región del Litoral registran las previsiones de precipitaciones más elevadas respecto de las medias históricas. En provincias como Misiones y Corrientes, los modelos meteorológicos estiman anomalías positivas de entre 150 y 200 milímetros, lo que elevaría los acumulados mensuales por encima de los 300 milímetros en áreas críticas.
El riesgo hídrico no dependerá únicamente de los eventos locales, sino del comportamiento de las grandes cuencas fluviales. Informes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) advirtieron que los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay podrían experimentar crecidas severas debido a las precipitaciones intensas que se registrarán aguas arriba, afectando áreas pobladas y terrenos productivos.
Monitoreo en la provincia de Buenos Aires y el AMBA
Las proyecciones oficiales extienden la vigilancia hídrica hacia el centro del país, la provincia de Buenos Aires y La Pampa. La principal preocupación en la franja pampeana y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) radica en la escasa capacidad de absorción de los suelos y el elevado nivel de las napas freáticas ante la recurrencia de tormentas intensas en cortos períodos.
Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el fenómeno podría extender sus efectos globales hasta febrero de 2027. Frente a este escenario de anomalías térmicas y pluviométricas, los especialistas enfatizan la importancia de consultar los sistemas de alerta temprana para gestionar de forma preventiva los riesgos urbanos y agropecuarios.