La Justicia Federal de Mar del Plata concretó un fallo sin antecedentes en la jurisprudencia argentina al ordenar la restitución del cuadro “Retrato de una dama”. La pintura al óleo, expoliada por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, será entregada formalmente a Marei von Saher, única heredera del galerista judío Jacques Goudstikker.
€250.000 es la valuación base estimada de la obra de arte del siglo XVIII.
80 años permaneció oculta la pintura hasta su hallazgo en Mar del Plata.
$4.800.000 donará la defensa al Hospital Materno Infantil como parte de la probation.
El juez federal Santiago Inchausti encabezó la audiencia formal donde el matrimonio integrado por Patricia Kadgien —hija del funcionario nazi Friedrich Kadgien— y Juan Carlos Cortegoso firmó la renuncia explícita e irrevocable a la tenencia. Para evitar el juicio por encubrimiento, la defensa aceptó una suspensión del proceso a prueba que incluye un resarcimiento económico de 4,8 millones de pesos abonables en 24 cuotas.
La pista inmobiliaria y la confirmación de autenticidad
El histórico hallazgo ocurrió en agosto de 2025 tras una investigación impulsada por el diario neerlandés Algemeen Dagblad. El cronista Peter Schouten detectó la obra en un portal inmobiliario que ofrecía a la venta un chalet situado en el barrio Parque Luro, advirtiendo que la pintura coincidía con los registros del Catálogo Negro de la Agencia Neerlandesa del Patrimonio Cultural.
Tras la intervención judicial y la entrega de la pieza por parte de los imputados, peritos de la Academia Nacional de Bellas Artes confirmaron su autenticidad. Los expertos determinaron que el cuadro fue pintado por el maestro italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti (“Il Pitocchetto”) y destacaron su excelente estado de conservación tras décadas de ocultamiento.
Del expolio en Ámsterdam al refugio en Argentina
La historia de la pieza se remonta a mayo de 1940, cuando las tropas alemanas invadieron los Países Bajos. El galerista Jacques Goudstikker falleció trágicamente mientras intentaba huir en barco, ocasión que aprovechó el jerarca nazi Hermann Göring para apoderarse ilegalmente de más de mil obras de arte de su galería en Ámsterdam.
La obra llegó a territorio nacional a través de Friedrich Gustav Kadgien, alto funcionario económico de las SS apodado “el mago de las finanzas nazis”. Tras la caída del Tercer Reich, Kadgien blanqueó capitales mediante empresas fantasma en Suiza para luego radicarse en la Argentina, donde construyó un imperio inmobiliario hasta su deceso en 1978.
Actualmente, el lienzo permanece bajo la custodia preventiva de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a la espera de su traslado formal. La intención de la heredera es ceder la obra en préstamo temporal al Museo del Holocausto de Buenos Aires para exhibirla como testimonio del saqueo cultural durante el régimen nazi.