El Gobierno prevé más plata para educación en 2027, pero el aumento no alcanza para recuperar lo perdido. Según un informe de Argentinos por la Educación, el proyecto de Presupuesto 2027 sube un 27,2% los fondos de la función Educación y Cultura respecto del cierre previsto para 2026. Con la inflación proyectada, de 20,5%, eso equivale a un aumento real del 5,6%.
Aun así, el gasto quedaría 44,4% por debajo del de 2023. Medido en pesos de 2026, pasaría de 16,7 billones en 2023 a 9,3 billones en 2027. Y la inversión nacional en educación quedaría en 0,79% del PIB: sería el cuarto año seguido por debajo del 1%.
De 1,52% a menos de 0,8%
En la última década, la inversión educativa nacional fue cayendo. Tocó su punto más alto en 2017, con 1,52% del PIB, y bajó hasta 0,86% en 2024 y 0,78% en 2025. Para el cierre de 2026 se estima en 0,77%, y el proyecto prevé una mejora mínima, a 0,79%, para 2027.
El dato llega después de un cambio importante: a partir de 2026 se derogó el artículo 9 de la Ley de Educación Nacional, que desde 2006 fijaba que Nación, provincias y Ciudad debían invertir al menos el 6% del PIB en educación. Desde la sanción de la ley, esa meta solo se cumplió una vez, en 2015.
Quién paga qué
El sistema educativo argentino está muy descentralizado: las provincias pagan cerca del 75% del gasto público en educación, porque sostienen las escuelas de nivel inicial, primario y secundario y los institutos terciarios. El presupuesto nacional se concentra sobre todo en las universidades y en programas federales.
Dentro de la Secretaría de Educación, que depende del Ministerio de Capital Humano, el aumento es más moderado: 23% nominal, una mejora real de apenas 2,1%. Aun así, la Secretaría está entre los cinco organismos con mayores subas del proyecto, y la función Educación y Cultura es la tercera que más crece, detrás de Salud (39,8%) e Información y Estadística (28%).
Universidades, en línea con la inflación
Las diferencias aparecen cuando se mira a dónde va la plata. Los programas de educación obligatoria y superior no universitaria tendrían una suba real del 11,2%. Las universidades, en cambio, recibirían un aumento de 20,9% nominal, casi igual a la inflación prevista: 0,3% real.
Las universidades igual concentran la mayor parte de los fondos de la Secretaría: el programa Desarrollo de la Educación Superior representa el 80,1% de su presupuesto. Le siguen el Plan Nacional de Alfabetización (8,3%) y las becas para estudiantes (5,2%).
Alfabetización y matemática
Uno de los aumentos más fuertes es para el Plan Nacional de Alfabetización: $773.830 millones, un 38,3% más que en 2026. La mayor parte, $586.781 millones (75,8%), va a universalizar la jornada extendida en las escuelas.
El proyecto también anuncia el Compromiso Federal por la Matemática, con formación docente, materiales y más horas de clase. Pero, según el informe, no tiene una partida específica asignada en el Presupuesto.
Dos miradas
Para Javier Curcio, coautor del informe, “mejorar los aprendizajes requiere programas específicos, pero también una inversión sostenida y suficiente“. Sobre las universidades, planteó que es “fundamental garantizar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento de la Educación Universitaria“.
La economista Virginia Giordano, de IDESA, propuso otra lectura. Según ella, la menor participación de la Nación en la educación básica también puede verse como “un avance hacia una distribución más clara de responsabilidades“: las provincias gestionan las escuelas y la Nación debería coordinar, fijar estándares y evaluar resultados.