Un Juicio Canónico que Terminó en Condena y Prohibiciones
El ámbito eclesiástico de la provincia mediterránea se vio sacudido por una dura resolución de las autoridades vaticanas. La Santa Sede, a través del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, determinó el apartamiento definitivo del monseñor Ricardo Seirutti de sus funciones como obispo auxiliar y vicario general de la Arquidiócesis de Córdoba. La decisión fue el corolario de un minucioso proceso judicial canónico tramitado en el Tribunal Interdiocesano de Buenos Aires, iniciado a partir de las presentaciones realizadas por dos personas adultas que acusaron al prelado de conductas impropias incompatibles con su ministerio religioso.
La sanción impuesta despoja a Seirutti de sus cargos institucionales y le aplica una inhabilitación por el lapso de cinco años, período en el cual no podrá asumir nuevas funciones en la estructura eclesial ni administrar el sacramento de la confesión. Si bien el obispo sancionado mantendrá la potestad de celebrar la santa misa y brindar el resto de los sacramentos, la cúpula eclesiástica cordobesa emitió un pronunciamiento público para pedir perdón a las víctimas y ratificar su compromiso de transparencia. Cabe destacar que el caso se resolvió exclusivamente en el fuero eclesiástico, al no haberse radicado denuncias paralelas en la Justicia ordinaria.
Quién es Seirutti y el Impacto en la Curia Cordobesa
La trayectoria del sacerdote sancionado dentro del clero cordobés era amplia y reconocida hasta la irrupción de este proceso. Designado en el año 2015 por el papa Francisco como obispo titular de Bela y auxiliar de la capital provincial, Seirutti supo desempeñarse en áreas sensibles de la estructura diocesana, incluyendo la pastoral juvenil, el acompañamiento vocacional y la formación de seminaristas. Tras la asunción del cardenal Ángel Rossi al frente del arzobispado, el prelado desplazado había sido ratificado en el puesto estratégico de vicario general.
Con la destitución consumada, el gobierno pastoral de la provincia quedará concentrado en los obispos auxiliares Horacio Álvarez y Alejandro Musolino. Sin embargo, la remoción de Seirutti no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una seguidilla de investigaciones por faltas graves y abusos que golpean de lleno a distintas parroquias e instituciones religiosas de la geografía cordobesa en el último tiempo.
Otros Casos que Estremecen a la Iglesia Local
La nómina de expedientes que salpican al clero cordobés incluye la investigación preliminar iniciada contra el sacerdote Alejandro Nicola, exdirector del jardín parroquial Margarita A. de Paz en Villa Carlos Paz. La pesquisa eclesiástica busca recolectar elementos sobre presuntos abusos en el establecimiento escolar, en un trámite paralelo al expediente que avanza en los tribunales penales cordobeses para ser elevado directamente a Roma.
A esta cadena de sumarios se suma la condena firme dictada a mediados de agosto contra el cura Patricio Cruz Viale, referente del movimiento de Schöenstatt. La Cámara Cuarta del Crimen le impuso tres años y cuatro meses de prisión por el delito de abuso sexual ultrajante, cometido en la intimidad de su despacho parroquial contra una feligresa. El sacerdote, que permanece bajo el régimen de prisión domiciliaria por complicaciones de salud, engrosa la lista de religiosos juzgados por la justicia en el fuero provincial.