Fin del “efecto Brasil”: los bonos argentinos en dólares retoman las bajas en Wall Street

Tras dos ruedas de alzas impulsadas por el sorpresivo viento de cola que generó el triunfo electoral de Flávio Bolsonaro en el país vecino, la deuda soberana y los activos locales volvieron a terreno negativo. Las altas tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU., las persistentes dudas sobre la macroeconomía local y la antesala …

La euforia duró poco para los activos financieros argentinos. El alivio temporal que trajo consigo el escenario electoral en Brasil, con la reciente victoria de Flávio Bolsonaro que inyectó un optimismo efímero en la región, parece haberse diluido por completo en los monitores de los operadores financieros. Luego de que el riesgo país experimentara una contundente e inusual caída del 12,5% a lo largo de apenas dos ruedas de negociaciones, el mercado local despertó en esta nueva jornada con un contundente baño de realidad. Los bonos soberanos en dólares volvieron a mostrar descensos generalizados en la plaza de Wall Street, demostrando que el “viento de cola” internacional no alcanzó para sostener una racha alcista duradera frente a los complejos desafíos estructurales de la Argentina.

Uno de los principales frentes de tormenta para la plaza doméstica proviene directamente desde los Estados Unidos. Las tasas de interés de los bonos del Tesoro norteamericano (Treasuries) se mantienen en niveles históricamente altos, lo que actúa como una aspiradora de liquidez global, alejando a los grandes fondos de inversión de los mercados de riesgo y castigando las valuaciones de la renta fija emergente.

En este sentido, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, brindó su perspectiva sobre el complejo tablero global: “El mercado internacional sigue dando que hablar, con una presión sobre tasas que no se disipa. La tasa del Treasury a 10 años de EE.UU. opera en la zona de 5,33%, máximos desde 2002, mientras que la del de 30 años opera en 5,70%, niveles tampoco vistos desde entonces”. Según el especialista, este contexto tan restrictivo explica por qué “la renta fija en dólares se ve afectada, y Argentina no es la excepción, aun con las dos muy buenas ruedas de lunes y martes afectadas positivamente por el resultado electoral en Brasil y el efecto arrastre”.

El impacto de este veloz cambio de humor financiero no solo golpeó a los títulos de deuda, sino que también tuvo su fuerte correlato en el segmento de renta variable. En la plaza bursátil local, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires acusa el golpe y registra una caída del 2,1%, retrocediendo hasta los 2.835.346,930 puntos básicos. El panel líder se tiñó de rojo, encabezado por fuertes tomas de ganancias en sectores clave. Las acciones que lideran las bajas en el mercado doméstico son Banco Macro (-3,5%), Grupo Supervielle (-3,5%) y la cementera Loma Negra (-3,3%). En paralelo, los ADRs replican esta dinámica negativa. Las mayores pérdidas en la Bolsa de Nueva York son protagonizadas por Grupo Supervielle (-4,4%) y Banco Macro (-4,2%), confirmando la fuerte aversión al riesgo en esta sesión.

A los factores exógenos se le suman las dudas crónicas de la city sobre la economía real argentina, especialmente sobre el nivel de actividad y el ritmo de compras de reservas por parte del Banco Central. En medio de esta incertidumbre, la autoridad monetaria publicó en las últimas horas su Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Este informe, correspondiente a fines de septiembre de 2026, arrojó que los analistas estiman una inflación mensual del 1,9% para dicho mes, lo que confirmaría una baja en la nominalidad. Además, el consenso de mercado pronostica que el dólar oficial cerrará el año en torno a los $1.614 para diciembre.

Finalmente, el horizonte político comienza a jugar un rol cada vez más pesado. El inminente adelantamiento del año electoral trae nuevas interrogantes a los pasillos financieros. Los analistas advierten que los inversores ya no solo miran la tasa internacional, sino que ponderan con cuidado la macro local y su delicada relación con el humor social. A menos de un año para que el ciclo de elecciones de 2027 cobre fuerza plena, la viabilidad política de las variables económicas comienza a descontarse en el precio de los activos.

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