Agostina, en una Córdoba en estado de alarma
“El femicidio de Agostina nos atravesó a la comisión organizadora. Sentimos que fue un antes y un después“, cuenta Pérez. “Una cosa fue la Córdoba elegida el año pasado en Corrientes para ser la nueva sede, y otra cosa fue ese momento particular en donde sucede”, dice, sobre los días en que desapareció Agostina.
Agostina tenía 14 años. Según denunció la Comisión Organizadora frente al Tribunal Superior de Justicia, la familia enfrentó demoras para que le tomaran la denuncia y para que se activara el Alerta Sofía. También escuchó, de la policía y de la fiscalía, comentarios como “seguramente se fue con un noviecito”. El 3 de junio, la marcha de Ni Una Menos llevó su nombre junto al de Dulce María Beatriz Candia, una adolescente de 17 años asesinada en Misiones, y al de Noelia, de Temperley.
El caso obligó a la comisión a tomar posición. Según Soledad Pérez, hubo una plenaria “muy larga, de mucha discusión” para definir qué postura asumir frente a un gobierno municipal y provincial que, a su entender, actuó con lentitud y sin dar todos los pasos para esclarecer la desaparición. Y advierte que la falta de información clara de los funcionarios es “algo que todavía sigue“.
Natalia Di Marco pone el foco en la trama. El caso, dice, mostró “cuán entramado está el patriarcado en las estructuras del Estado provincial, municipal“. Y suma: “Esta niña de 14 años, cuyo femicida Barrelier era cercano a un concejal de la ciudad de Córdoba, dejó ver ante la respuesta de la fiscalía de la provincia y de los funcionarios municipales toda esa red de complicidades“.
Claudio Barrelier, acusado del crimen, había sido liberado por la Justicia en 2025 pese a sus antecedentes de violencia, según recuerda el comunicado de la comisión. La organización exigió la destitución de los fiscales Rodríguez y Garzón y del ministro Quinteros.