Brasil estará 40% más caro que el año pasado: cuánto cuesta una carpa en la Costa

Mientras vacacionar en Brasil cuesta un 40% más que el año pasado, en Villa Gesell las carpas aumentarán cerca de un 25%, por debajo de la inflación. Los concesionarios esperan una temporada de expectativas medidas y temen un enemigo inesperado: El Niño.

El verano 2027 empieza a tomar forma en las planillas de los balnearios. Del otro lado de la frontera, vacacionar en Brasil cuesta un 40% más que el año pasado, un salto que podría devolverle a la costa atlántica parte del turismo que en las últimas temporadas eligió las playas brasileras. En Villa Gesell, sin embargo, nadie se apura a festejar: las expectativas son medidas y los precios, ajustados.

Según los valores preliminares de la Cámara de Concesionarios de Playa de Villa Gesell, alquilar una carpa por quincena costará entre $700.000 y $850.000, mientras que el mes completo oscilará entre $1.000.000 y $1.300.000. El incremento promedio rondará el 25% respecto de la temporada anterior, aunque los montos finales dependerán de cada balneario, su ubicación y los servicios que ofrezca.

Cuánto aumentan las carpas en Villa Gesell

Mariano Mazzuoccolo, vicepresidente de la Cámara y responsable del Balneario África, aclara que el 25% es una referencia y no una regla. “La verdad que es muy variado”, explica. Cada concesionario fija su tarifa según cómo trabajó el verano anterior y qué espera de este. “Hay lugares que también han aumentado 15% y hay alguno que por ahí lo aumentó en 35%, pero creo que entre el 20 y el 25% va a estar la mayoría de los aumentos”, anticipa.

La cifra, subraya, queda “bastante por debajo de la inflación”, y no por casualidad.

“Consideramos que quedamos poco competitivos si aumentamos más”, sostiene. El dilema se repite cada año: los costos suben de manera permanente, pero el bolsillo de las familias no acompaña.

Para Mazzuoccolo, fijar una tarifa es casi un ejercicio de equilibrio. “Uno tiene que buscar un equilibrio constante entre lo que puede aumentar para cubrir sus costos y poder seguir invirtiendo en el balneario, y lo que la gente puede pagar”, describe. Y lo resume con una imagen: “Creo que es como un arte poder tratar de fijar un precio que la gente lo pueda pagar”.

Balneario Afrika, Villa Gesell

Cómo fue el verano pasado en la costa

La temporada anterior dejó números aceptables, aunque lejos de los mejores años. En el Balneario África, la ocupación de enero rondó entre el 70 y el 80%. La primera quincena de febrero se ubicó cerca del 75%, mientras que la segunda, tradicionalmente más floja, cayó a entre el 40 y el 50%.

“Es difícil homogeneizar una estadística para todos”, advierte el empresario, aunque considera que esos valores pueden servir como referencia para el resto de la ciudad.

Fue, dice, “una temporada que no fue fácil ni de las mejores”, marcada por precios muy ajustados para sostener la demanda y por un turista que eligió estadías cada vez más cortas.

Qué esperan para el verano 2027

De cara a la nueva temporada, en Villa Gesell hablan de “expectativas muy medidas”. La situación económica sigue siendo el primer condicionante y la competencia con el exterior, el segundo. Aunque viajar afuera se encareció, Mazzuoccolo reconoce que el destino internacional sigue siendo una alternativa para muchos.

¿Vuelve el turista que se fue a Brasil? “Ojalá pueda volver”, responde. Y destaca que Gesell cuenta con un público fiel que regresa año tras año, aunque eso no alcanza por sí solo. “Siempre hay que estar ofreciendo un buen servicio, tener una ciudad linda, limpia, con servicios”, señala. “En eso tenemos que trabajar todos juntos”.

El Niño, el factor que preocupa a los balnearios

Pero este año apareció un factor que ninguna tarifa puede compensar: el clima. Los pronósticos sobre el fenómeno de El Niño y la posibilidad de un verano más frío y lluvioso en la costa ya empiezan a pesar en las decisiones de las familias.

“Cuando uno empieza a hablar tanto del fenómeno de El Niño, la gente empieza a tomar recaudos”, explica Mazzuoccolo. El razonamiento que escuchan los concesionarios es sencillo: si la playa depende del sol, mejor elegir un destino que no dependa tanto del tiempo. “Es un tema que seguramente nos vaya a afectar”, admite, con la resignación de quien sabe que ahí no hay margen de maniobra.

Así, entre un Brasil más caro, precios que intentan no espantar y un cielo que todavía nadie puede prever, la costa se prepara para un verano en el que cada turista cuenta.

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