valentín y franco yankelevich: una denuncia a tiempo, puede salvar a un niño

Columna de opinión para La Redacción de la especialista Yael Bendel. Fue Presidenta del Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes; Secretaria Nacional de Niñez y Familia y Asesora General Tutelar del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Una vez más, la violencia contra niños, niñas y adolescentes ocupó los titulares de los medios y el debate en redes sociales. En esta oportunidad, al tratarse de una persona de conocimiento público que relató su historia en primera persona, la noticia contribuyó a ponerle rostro y nombre a estadísticas escalofriantes. Se trata de una problemática grave que nos atraviesa a toda la sociedad por igual.

En los últimos años, los hechos que tienen como víctimas a chicos y chicas han adquirido mayor notoriedad, generando una justa indignación y un pedido generalizado de justicia. Sin embargo, el factor más importante y determinante para proteger a la infancia radica en comprender que todos los adultos somos responsables de la protección de todos los niños. Es nuestra obligación ético-social involucrarnos.

El sistema educativo, el de salud, los clubes, los centros de recreación, la familia ampliada, los vecinos y la comunidad escolar, todos, tenemos el desafío y el deber de escuchar desde el lugar que ocupamos e informar a los organismos correspondientes.

Esta escucha no se limita únicamente a la literalidad de las palabras cuando el niño o adolescente logra expresarlas. Implica, sobre todo, una escucha activa y atenta a las conductas, actitudes y reacciones. Si bien el sistema de salud y la escuela han incrementado la detección y denuncia en el último tiempo —lo cual se refleja en el aumento de registros oficiales—, no podemos ignorar que persisten fallas, demoras e inconsistencias en las respuestas de los poderes Ejecutivo y Judicial. Garantizar un sistema ágil y coordinado sigue siendo una deuda histórica con la infancia.

Valentín Yankelevich con su abuelo Gustavo Yankelevich

Asimismo, es clave recordar que la mayoría de las violencias provienen del círculo íntimo, en especial de quienes tienen a su cargo el cuidado directo. Esta asimetría dificulta que la víctima pueda pedir ayuda verbalmente debido al miedo, la vergüenza, el temor a que no le crean o el desconocimiento de que lo que vive es un delito.

Por esta razón, la puesta en conocimiento a los organismos de protección ante una sospecha no es optativa, es un mandato legal. Es imprescindible notificar mediante las líneas de emergencia y oficinas de atención para activar de inmediato el sistema de protección integral.  A partir de esta notificación se inician investigaciones coordinadas entre la escuela, el sistema de salud, el organismo de protección y la justicia para resguardar al niño o niña y, si es necesario, separarlo del agresor y ubicarlo con un referente de la familia ampliada. Comunicar no trae consecuencias perjudiciales para el denunciante; omitir la denuncia, en cambio, priva a un niño de la única oportunidad de salir del círculo de violencia.

Por último, el debate público sobre este caso dejó al descubierto otra vulneración recurrente, la exposición mediática y social. Se ha llegado a afirmar que no se habló antes del proceso judicial por tratarse de una familia “poderosa”.

Es preciso aclarar que la reserva no respondió a privilegios, sino al derecho a la intimidad. Proteger los derechos de los niños implica resguardar su privacidad, incluso cuando pertenecen a familias públicas. Un niño no elige la exposición de su entorno, y su historia jamás debe ser espectáculo.

La valentía de quien hoy comparte su historia nos interpela a revisar la calidad de nuestra escucha, una escucha libre de prejuicios y consciente de la profunda vulnerabilidad infantil.
Los niños no son propiedad de nadie; son sujetos de derecho.
Su protección no depende únicamente del ámbito privado, sino del compromiso ético e ineludible de toda la sociedad.

Nota por yael bendel

Nota escrita por:

Esta nota se actualizó a las:

Te recomendamos...
La Casa Militar Tomó las Riendas de la Quinta de Olivos

El Gobierno reestructuró la Secretaría General de la Presidencia eliminando una subsecretaría y elevando rangos. Además, la Casa Militar asumió el control integral de la Quinta de Olivos y Chapadmalal, abarcando desde la seguridad hasta la intendencia de las residencias.