El Dibu Martínez reveló las secuelas de atajar fracturado en el Mundial

Tras disputar el Mundial con un dedo fracturado para no pasar por el quirófano, Emiliano Martínez exhibió las secuelas motrices permanentes en su mano derecha y ratificó su regreso al seleccionado para los partidos de noviembre.

Emiliano Martínez exhibió las secuelas físicas en su mano. Foto: captura.

La fractura antes del Mundial

El arquero de la Selección Argentina, Emiliano Martínez, expuso las consecuencias físicas derivadas de disputar el certamen mundial con el dedo anular de la mano derecha fracturado.

El incidente ocurrió durante el calentamiento previo a la final de la Liga de Europa, certamen en el cual Aston Villa Football Club superó 3 a 0 al Sport-Club Freiburg. Pese al pronóstico médico que aconsejaba una intervención quirúrgica inmediata, el futbolista optó por competir.

“Se me zafa el dedo en la final de la Europa League. Llego a Birmingham contento y en el hospital me dicen: ‘Tenés el dedo a la mitad’. Ahí digo: ‘No llego al Mundial’. Empiezo a llorar”, relató Martínez en diálogo con los periodistas Gastón y Esteban Edul. La conversación con el director técnico Lionel Scaloni definió el plan: “Me mandó un mensaje y me dijo: ‘Llegues o no llegues, te voy a bancar, vení igual’. Con el doctor y Martín Tocalli decidimos no operarme e ir con un yeso de plástico, todo vendado”.

La inmovilización redujo la funcionalidad de la extremidad. “Yo jugaba con tanta protección porque si se me zafaba de vuelta ya me perdía el Mundial. Con el vendaje solo sentía cuatro dedos, el meñique no lo sentía”, explicó.

Los entrenamientos previos al debut frente a Argelia demandaron recaudos extremos junto a sus compañeros: “Hasta el día antes de Argelia me tiraba con un brazo, me tiraba como un zombi. Tuve que entrenar con pelotas de vóley hasta el partido con Suiza”.

El daño permanente y el pase frustrado

El tratamiento conservador permitió la formación de un callo óseo, pero derivó en una secuela irreversible en la mano hábil del guardameta de 34 años. “Si me operaba, estaba seis semanas de reposo y tenía el dedo normal. Ahora no lo puedo cerrar bien. Me quedó después del Mundial y me va a quedar de por vida ya”, reconoció al exhibir la articulación frente a cámara.

Esa secuela influyó directamente en el mercado de pases luego de la cita internacional. “Cuando voy al médico de Aston Villa para hacerme una placa, me muestra que tengo el dedo de vuelta a la mitad y ahí se me cae el pase a Juventus porque me decían que era imposible jugar así. En Chelsea no les importó, aunque algún día voy a necesitar operación para recuperar la movilidad”, detalló.

El regreso a la Selección Argentina

El guardameta completó recientemente una intervención por fractura de mandíbula tras un choque con Chelsea Football Club ante Everton Football Club, cuadro que demandó la colocación de una placa con cuatro tornillos.

Pese a las complicaciones, Martínez ratificó su meta de viajar a Buenos Aires para los cruces ante Uruguay y Costa Rica previstos para el 13 y 17 de noviembre: “El plan es ir a esta doble fecha. No a entrenar, a jugar. Yo creo que tengo mucho más para dar”.

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