La inminente visita del papa León XIV y el celo oficialista
El reconocido editorialista, Claudio Jacquelin, analiza la gravitación de la religión en la coyuntura nacional ante la inminente llegada a Buenos Aires del papa León XIV. La dirigencia política se mantiene en vilo por el tono de sus homilías, mientras la Casa Rosada procura “desargentinizar” la prédica papal sobre la violencia verbal, la polarización y las advertencias socioeconómicas, contrarias al dogma libertario. En el seno organizador, el karinismo —a través de la funcionaria Mara Gorini— protagonizó rispideces con la Iglesia al intentar condicionar la cobertura mediática de la visita al Cottolengo Don Orione en el conurbano para evitar postales de vulnerabilidad social, mientras Javier Milei refuerza una impronta mística y califica a su gestión no como una batalla cultural, sino moral y bíblica.
Respecto a las crecientes fisuras en el oficialismo ante el estancamiento económico y las urgencias electorales, Jacquelin remarca textualmente:
“El oficialismo ya no se divide en dos alas, sino en tres. Del triángulo de hierro se pasó al trío de adversarios, liderados por la hermanísima Karina, el asesorísimo Santiago Caputo y la independentísima Patricia Bullrich”.
Disputas tripartitas en La Libertad Avanza
En el seno del Gobierno, los sectores escépticos del rumbo económico acuden a Karina Milei como garante de pragmatismo ante la intransigencia dogmática del Presidente, quien tilda de herejes a quienes reclaman flexibilizaciones ante la recesión inminente, el desempleo y la pérdida salarial. La fractura interna exhibe a tres actores en pugna: Karina Milei, Santiago Caputo y Patricia Bullrich, quienes no logran alinear estrategias de cara al calendario electoral mientras las promesas oficiales de reactivación pierden credibilidad.
El Peronismo: reanimación y fragmentación interna
En espejo, el peronismo recobró expectativas sustentado en los indicadores económicos negativos y en la victoria de Lula da Silva en Brasil. Cristina Kirchner abandonó su postura escéptica sobre la inevitabilidad de la reelección libertaria, aunque el espacio permanece profundamente dividido en tres vertientes:
-
El cristicamporismo aliado a Sergio Massa, quien busca reposicionarse pese a su elevada imagen negativa;
-
El kicillofismo, apoyado por intendentes bonaerenses, en abierta tensión con Máximo Kirchner por el armado de listas y el control provincial;
-
La liga de gobernadores amigables, funcional a los acuerdos de recursos con la Casa Rosada.
Tanto el massismo como el kicillofismo coinciden únicamente en rechazar la derogación de las PASO, en un escenario donde las diversas facciones confían más en convicciones voluntaristas que en certezas palpables para dirimir el poder.