El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, realizó un crudo diagnóstico sobre la contundente derrota del Partido Republicano en las recientes elecciones de medio término y apuntó directamente a la política exterior de la actual administración. A través de un extenso mensaje publicado en su cuenta oficial de X, el compañero de fórmula de Donald Trump atribuyó la pérdida del control legislativo a la escalada bélica en Medio Oriente. “La razón por la que perdimos es la guerra. El presidente mismo lo dijo anoche”, sentenció el funcionario, desestimando de plano que el revés electoral haya estado motivado por la apatía de su base de votantes.
En su análisis, Vance explicó que el problema principal no radicó en los niveles de participación ciudadana, sino en una fuga directa de apoyos hacia la oposición. Según reveló, muchos ciudadanos que eligieron la fórmula Trump-Vance en las presidenciales de 2024 optaron esta vez por candidatos demócratas para el Congreso. Los analistas de datos de su equipo monitorearon exhaustivamente la composición del electorado y concluyeron que la asistencia a las urnas fue “apenas aceptable” en algunos distritos y “asombrosa” en otros, descartando un escenario de abstención catastrófica. A modo de ejemplo, citó el caso de Florida, donde el electorado fue 9 puntos más republicano que demócrata, una cifra marginalmente inferior a la de 2024. Sin embargo, los estrategas ya habían advertido que “muchos votantes de Trump y Vance de 2024 están furiosos” y planeaban emitir un voto castigo.
La profundidad de este descontento quedó evidenciada en los sondeos previos. El vicepresidente relató que un encuestador de extrema confianza le anticipó el lunes que el partido perdería el voto genérico del Congreso por una abrumadora diferencia de 13 puntos. Este mismo especialista, que finalmente acertó con los resultados de los comicios, identificó cuatro condiciones innegociables que los votantes republicanos desencantados exigen para regresar a las filas del partido: terminar la guerra de manera urgente, enfocar la gestión en el costo de vida y la inflación, retornar a la filosofía aislacionista de poner a “Estados Unidos primero” y, finalmente, instrumentar un cambio profundo en la relación bilateral con Israel.
En el marco de este debate interno, el vicepresidente aprovechó para defender a Rachel Campos Duffy, conductora de la cadena Fox News y esposa del secretario de Transporte, Sean Duffy. La comunicadora había sido duramente atacada el lunes por sugerir una resolución diplomática del conflicto armado. “Resultó que su consejo político era sensato”, reflexionó Vance, anticipando que en los próximos meses el país enfrentará “mucho gaslighting” por parte de los sectores tradicionales del establishment político. En ese sentido, advirtió que muchos dirigentes intentarán instalar que la solución a la crisis partidaria es impulsar una amnistía migratoria. Si bien se mostró abierto a endurecer los controles sobre las empresas que contratan mano de obra ilegal, subrayó que “cualquiera que impulse la amnistía les está mintiendo”. Acto seguido, lanzó un contundente desafío a los defensores de la intervención militar: “Si quieren argumentar que valió la pena perder el Senado por los próximos seis años, háganlo. Estén de acuerdo o no, eso al menos es honesto”. Esta postura fue respaldada casi de inmediato por Donald Trump Jr., quien citó el mensaje de Vance y expresó su acuerdo total.
El impacto de la guerra en las urnas se materializó en una barrida histórica. Los demócratas recuperaron el control total del Poder Legislativo, asegurando 228 bancas en la Cámara de Representantes y una sólida mayoría de 54 escaños en el Senado. En este proceso, lograron arrebatarle a los republicanos lugares estratégicos en bastiones profundamente conservadores como Texas, Kansas y Carolina del Sur. La encuesta AP Voter Poll confirmó este cambio de tendencia al revelar que la inflación galopante pesó fuertemente sobre el oficialismo, al tiempo que cerca del 70% de los votantes consideró que el Congreso no ejerce un control suficiente sobre las decisiones del presidente. Este malestar económico se potenció el mismo martes, cuando el precio promedio de la nafta alcanzó un máximo histórico, según reportó el Financial Times.
Pese a la aplastante derrota, la postura del mandatario mantiene ciertos matices. En declaraciones a la cadena Fox News, Donald Trump reconoció que el conflicto bélico influyó en el ánimo de los votantes, aunque defendió su estrategia. “Creo que en parte se debió a Irán, pero al mismo tiempo la gente entendió la importancia de lo que he hecho”, justificó. Horas antes de la apertura de los comicios, Trump había declarado que Estados Unidos no tiene planes inmediatos de lanzar nuevos ataques sobre territorio iraní, pero aclaró que las fuerzas armadas están “listas” para actuar si resulta necesario. Sus palabras se dieron apenas un día después de que el Ejército estadounidense bombardeara objetivos en la estratégica isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz, en una maniobra militar que el Pentágono calificó estrictamente como una acción de carácter defensivo.