La intervención de Ueno Bank salpicó a las oficinas de la Conmebol y a referentes del seleccionado albirrojo, destapando un tendal de colocaciones financieras inmovilizadas, cartelería comercial tapada a las apuradas y una furia colectiva entre futbolistas de élite que temen perder los ahorros de toda su carrera deportiva. Lo que en un principio parecía un colapso circunscripto a la política asuncena mutó en un terremoto de escala regional que obligó a los directivos de Luque a salir a calmar las aguas ante la inminencia de las definiciones continentales.
El primer sacudón institucional se notó en los despachos de la dirigencia local. Al enterarse de las medidas del Banco Central, la Asociación Paraguaya de Fútbol empezó a borrar discretamente los logotipos de la entidad en sus redes sociales, aunque se topó con un dilema mayúsculo en la infraestructura urbana: el contrato publicitario bautizó con el nombre del banco al emblemático Defensores del Chaco y al estadio La Nueva Olla del club Cerro Porteño. Desmontar semejantes acuerdos comerciales llevará semanas de litigio legal, mientras la dirigencia deportiva intenta desligarse de los ejecutivos imputados para esquivar el descrédito social que crece en las canchas de todo el territorio guaraní.
Catorce MILLONES DE DÓLARES atrapados y la palabra oficial de Luque
La onda expansiva pegó fuerte en el edificio corporativo que encabeza Alejandro Domínguez. Según trascendió en los reportes periodísticos de Asunción, la Conmebol mantiene colocados cerca de catorce millones de dólares en certificados de ahorro dentro de Ueno Bank, un paquete de dinero colocado a plazo que hoy permanece bajo llave judicial. Semejante cifra encendió las alarmas de los hinchas en la previa de las dos grandes citas del calendario: la final de la Copa Sudamericana entre Boca y Atlético Mineiro en Barranquilla, y la coronación de la Copa Libertadores en Montevideo con el cruce entre Estudiantes de La Plata y Palmeiras.
Frente a la catarata de rumores sobre un presunto ahogo financiero, la casa madre del fútbol continental aclaró que los partidos y las bolsas millonarias de premios están garantizados al cien por ciento, intentando llevar calma a los planteles finalistas. Los voceros de la entidad explicaron que esa colocación bancaria representa apenas una parte mínima de un presupuesto anual que roza los seiscientos millones de dólares y que las recompensas económicas salen de cuentas operativas independientes. De hecho, recordaron que solo el campeón de la Libertadores embolsará veinticinco millones de billetes verdes y el subcampeón otros siete, sumando más de trescientos millones de dólares en premios a lo largo de todo el año, lo que vuelve irrelevante el congelamiento puntual de ese certificado frente al volumen total que mueve la industria.
La bronca de los futbolistas de la selección y el plan de una demanda en patota
Donde el dolor y la preocupación no encuentran consuelo es en el vestuario del combinado nacional paraguayo. Al menos diez futbolistas albirrojos que juegan en ligas extranjeras sufrieron el corralito sobre su patrimonio familiar, ya que confiaron en la entidad crediticia para atesorar gran parte de los sueldos que cobraron en el exterior. Al no residir de forma permanente en el país, los profesionales utilizaban esta firma bancaria como su principal ancla financiera local, seducidos por la cercanía que los directivos del banco mantenían con el seleccionado en cada fecha de Eliminatorias.
La indignación llegó al límite cuando se supo que los deportistas planean iniciar acciones legales conjuntas en los tribunales asuncenos. El representante Rodrigo Codas adelantó que presentarán una demanda penal colectiva contra los responsables de la entidad, denunciando que el ambiente futbolístico fue engañado de manera descarada por empresarios que tenían acceso irrestricto a los vestuarios de la delegación oficial. Según explicó el letrado, la estrategia jurídica apunta a golpear en bloque para ganar peso en la fiscalía y evitar que cada damnificado quede aislado en un laberinto de audiencias individuales mientras el dinero se esfuma en la liquidación.
Comunicado de urgencia y promesa de no frenar el campeonato
Acorralada por los cuestionamientos éticos y la cercanía que exhibía con los financistas detenidos, la cúpula de la federación local difundió un texto público buscando contener la bronca de las instituciones y los protagonistas de la actividad. La APF prometió acompañar a los jugadores y clubes perjudicados por el quebranto financiero, manifestando su solidaridad formal y poniéndose a disposición de los tribunales competentes para acelerar el esclarecimiento de las maniobras irregulares que derivaron en la caída del banco.
Por último, los directivos se apuraron a disipar cualquier sospecha de parate deportivo para no resentir los ingresos de la televisión ni los calendarios oficiales de la temporada. Las autoridades ratificaron que el torneo local y todas las categorías en disputa continuarán jugándose sin alteraciones, garantizando que el certamen no sufrirá cancelaciones a pesar de las deudas cruzadas y el shock que paraliza las cuentas bancarias de varias instituciones.