La industria hoy: el dilema de la competitividad y la supervivencia

En entrevista con El País, Martín Rappallini (UIA) admitió que la industria sufre una fuerte caída por el ajuste y la apertura comercial. Aunque respalda el rumbo económico, advirtió que muchas empresas cerrarán en el camino hacia la integración global.

Martín Rappallini, presidente de la UIA

En una entrevista concedida al diario El País, Martín Rappallini, actual titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), analizó el complejo escenario que atraviesa el sector manufacturero bajo la administración de Javier Milei. El dirigente empresario reconoció que el proceso de reordenamiento macroeconómico y la apertura comercial están impactando de forma desigual, confirmando que 15 de las 20 ramas productivas del país muestran indicadores negativos. Pese a este panorama crítico, Rappallini sostiene un respaldo estratégico al rumbo oficial, aunque advierte que la transición será costosa para muchas unidades productivas.

Realidad sectorial y disparidad productiva

El representante de los industriales detalló que la actividad enfrenta una caída cercana al 9% interanual, con una utilización de la capacidad instalada que, en promedio, apenas roza el 50%. No obstante, destacó una fuerte heterogeneidad: mientras rubros como el textil, el calzado y la construcción sufren retrocesos profundos, los proveedores vinculados a la minería registran niveles de crecimiento. Para Rappallini, la industria argentina convive hoy con el desafío de adaptarse a un esquema de libre mercado mientras arrastra “piedras en la mochila”, en referencia a la elevada presión fiscal y la rigidez laboral del sistema anterior.

El costo de la integración global

Uno de los puntos más crudos del diálogo con El País fue la admisión de que el nuevo modelo económico derivará en el cierre de establecimientos. “Quizás algunas empresas van a quedar en el camino”, afirmó el titular de la UIA, diferenciando entre aquellas que fracasan por ineficiencia propia y las que sucumben debido a las asimetrías de costos que el Estado impone sobre el sector privado. En ese sentido, Rappallini enfatizó que para que la competencia sea justa, el Gobierno debe avanzar en la baja de impuestos y la modernización legislativa, evitando que la importación se convierta en un “atajo” para resolver problemas de precios internos.

Desafíos geopolíticos y prestigio empresarial

Respecto al futuro, el líder industrial valoró positivamente la posibilidad de ratificar el acuerdo Mercosur-Unión Europea como una herramienta para recuperar la confianza de inversores internacionales. Asimismo, hizo un llamado a revalorizar el rol social del empresariado argentino, destacando que por cada puesto de trabajo fabril se generan cuatro empleos indirectos. Al ser consultado sobre el apoyo del sector a un modelo que golpea su rentabilidad, Rappallini fue tajante: el empresariado acompaña la necesidad de terminar con el déficit y la inflación, entendiendo que el cambio de régimen es la única salida tras el fracaso de las políticas previas.

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