El Gobierno de Chubut informó que, a través del Servicio Provincial de Manejo del Fuego (SPMF), mantiene un “amplio despliegue de brigadistas, bomberos y recursos materiales” para intentar frenar el avance de las llamas que, alimentadas por la sequía y el viento, amenazan ecosistemas invaluables.
El escenario más complejo se sitúa en el Parque Nacional Los Alerces. En el sector de Villa Lago Rivadavia, el último informe técnico estima que la superficie afectada alcanza las 16.765 hectáreas de bosque nativo, arbustal y pastizal.
Allí, el trabajo es incesante: mientras maquinaria pesada de Vialidad Nacional construye fajas de contención, brigadistas helitransportados combaten puntos calientes en zonas de difícil acceso.
Focos activos y el desafío del clima
A pesar de los esfuerzos, la naturaleza impone condiciones adversas. Según el SPMF, el incendio en Puerto Patriada —zona Primera Cantera— “se encuentra contenido, aunque el sector denominado 2B permanece activo en todo su perímetro”.
En este sector, se sumarán este domingo brigadistas provenientes de Córdoba para reforzar las líneas de control, en una jornada donde se esperan “temperaturas de hasta 30 °C y vientos del oeste de 20 a 30 km/h”, factores que elevan el riesgo de reactivaciones.
Por otro lado, la preocupación crece en la Desembocadura del Río Tigre (Lago Cholila). Este foco, detectado recientemente, ya afecta unas 180 hectáreas.
Los equipos de emergencia informaron que en las últimas horas el fuego “presentó mayor propagación, generando focos secundarios y superando en dos oportunidades las líneas construidas”, debido a la fuerte pendiente y la carga de combustible vegetal.
Cooperación federal y recursos
Para enfrentar esta crisis, Chubut cuenta con el apoyo del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) y de provincias vecinas. El operativo aéreo es masivo, incluyendo:
Dos aviones anfibios y dos hidrantes.
Tres helicópteros con helibalde del sistema nacional.
Un helicóptero de gran porte (4.500 litros) aportado por la provincia de Río Negro.
Mientras el incendio en el barrio El Coirón de Esquel ya se encuentra controlado, la guardia de cenizas y el patrullaje preventivo son la norma en toda la región.
El desafío será contener los flancos activos antes de que el pico de calor y el viento del oeste compliquen aún más las tareas de una línea de combate que no conoce el descanso.