Debate parlamentario bajo un clima de máxima tensión social y sindical

Diputados debate la reforma laboral en una sesión clave, mientras el oficialismo cedió en las licencias médicas para garantizar votos. La jornada coincide con un paro general de la CGT y el cierre de FATE.

Cámara de Diputados de la Nación. Foto: NA

En una jornada marcada por la ausencia del presidente Javier Milei, quien se encuentra en territorio estadounidense por compromisos diplomáticos, la Cámara de Diputados se dispone a tratar este jueves la ambiciosa reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. El oficialismo llega a este debate tras intensas negociaciones que derivaron en la exclusión de puntos conflictivos, como el recorte salarial por enfermedades, buscando asegurar el quórum y los votos necesarios en una sesión que se perfila como extenuante. La estrategia libertaria apunta a obtener una media sanción rápida para que el Senado pueda convertir el proyecto en ley antes de que concluya el período de sesiones extraordinarias.

Modificaciones de último momento y apoyos internos

Para destrabar el avance legislativo, la bancada de La Libertad Avanza accedió a suprimir el artículo 44, que permitía reducir a la mitad las remuneraciones de empleados bajo licencia médica. Esta concesión fue clave para mantener el respaldo de sectores dialoguistas y gobernadores. No obstante, desde la Casa Rosada advirtieron que otros pilares del proyecto, como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), no sufrirán alteraciones. Figuras centrales de la administración, como el ministro Diego Santilli y el jefe de Gabinete Manuel Adorni, supervisarán de cerca el desarrollo de la votación, mientras que la coordinación en la cámara alta quedará en manos de Patricia Bullrich para agilizar el tratamiento posterior.

El impacto del paro nacional y el conflicto en el sector transporte

El debate legislativo coincide con una huelga general de 24 horas convocada por la CGT, que busca presionar a los congresistas para que rechacen la normativa. La medida de fuerza paralizará servicios esenciales como bancos, recolección de residuos y la red de transporte ferroviario y aéreo. Un foco de especial conflicto es la adhesión de la UTA, el gremio de colectivos, que decidió sumarse a la protesta a pesar de existir una conciliación obligatoria vigente. Desde el Gobierno han amenazado con sanciones severas y la posible quita de la personería gremial para aquellos sindicatos que ignoren las disposiciones legales de cese de hostilidades.

Cierre de industrias y sospechas de oportunismo político

El clima previo a la sesión se enrareció tras el anuncio del cese de operaciones de la planta de neumáticos FATE, que deja a más de 900 familias sin sustento. Ante este hecho, el presidente Milei sugirió a través de sus plataformas digitales que la comunicación del cierre fue coordinada deliberadamente para condicionar la votación en el Congreso. Desde el entorno libertario señalan que la crisis de la firma no es nueva y vinculan la postura de sus propietarios a desacuerdos comerciales previos. En este complejo escenario, el oficialismo busca demostrar fortaleza política logrando un triunfo legislativo que valide su programa de transformación del mercado de trabajo.

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