Tras brindar un discurso de casi dos horas en el Congreso para inaugurar el año legislativo, el presidente Javier Milei protagonizó una cena distendida en la Quinta de Olivos. El agasajo, que se extendió hasta la madrugada de este lunes, tuvo como objetivo agradecer el respaldo de los bloques aliados —principalmente el PRO y sectores de la Unión Cívica Radical— tras la aprobación del temario de leyes enviado durante la prórroga veraniega. Al encuentro asistieron un total de 178 comensales, incluyendo al Gabinete nacional casi en su totalidad.
A diferencia de otros eventos protocolares, el mandatario optó por una dinámica descontracturada. Según testigos del encuentro, Milei no hizo uso de la palabra de manera general, sino que prefirió el contacto “mano a mano” con los presentes. Se lo vio relajado, conversando en pequeños grupos y recibiendo personalmente a cada invitado. Esta actitud fue interpretada por los legisladores como un gesto de apertura y gratitud frente a los desafíos legislativos que el oficialismo logró sortear en los últimos meses.
Menú “austero” y asistencia perfecta del Gabinete
La organización, a cargo de los equipos de protocolo de Casa Rosada, eligió un servicio de lunch práctico para agilizar la velada. Los mozos circularon bandejas con canapés y bocaditos, seguidos por un plato principal de cazuela de carne y papas que los invitados comieron de pie. Fiel al estilo de la gestión, la cena no incluyó alcohol y cerró con postres clásicos como marquise de chocolate y flan con dulce de leche.
En cuanto a las presencias, destacó la cohesión del equipo ministerial, aunque se reportó una curiosidad: el ministro del Interior, Diego Santilli, se ausentó de la foto oficial del Gabinete debido a un descuido logístico mientras se encontraba en el baño. Por otro lado, hubo ausencias políticas marcadas, como la del bloque de senadores radicales y el partido MID liderado por Oscar Zago, quienes mantienen tensiones internas con las filas libertarias tras recientes traspasos de legisladores.
Consolidación del “piso reformista”
Durante la cena, el ambiente reflejó el optimismo que el Presidente expresó horas antes en el recinto, donde calificó al actual Congreso como el “más reformista de los últimos 100 años”. Tras las últimas elecciones, el oficialismo logró consolidar un piso de 117 voluntades en Diputados y 40 en el Senado, sumando fuerzas propias y aliados estratégicos.
Este encuentro en Olivos marca un cambio respecto al año anterior, cuando el festejo se limitó al círculo íntimo del Gabinete en Casa Rosada. En esta ocasión, la inclusión de legisladores del PRO y la UCR subraya la intención del Ejecutivo de fortalecer la coalición legislativa de cara a un año que promete ser intenso en materia de reformas económicas y políticas.