La administración nacional sumó este martes una nueva baja en su gabinete tras confirmarse la renuncia de Fernando Bearzi a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). Según informaron fuentes oficiales, el alejamiento se produjo de “común acuerdo” y responde a la intención de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, de imprimirle una impronta tecnológica y operativa diferente al área encargada de las jubilaciones.
El retorno de un funcionario de carrera
En reemplazo de Bearzi, el Ejecutivo designó a Guillermo Arancibia, un hombre con años de experiencia dentro del organismo. Arancibia ya formaba parte de la estructura técnica de la Anses, aunque había sido desplazado de sus funciones principales cuando el equipo saliente desembarcó en la gestión. Con este movimiento, Pettovello apuesta por un perfil que conoce los mecanismos internos del Estado para liderar una etapa de modernización profunda.
El relevo en la cúpula previsional coincide con una decisión estratégica del Ministerio de Capital Humano: la baja del programa Volver al Trabajo. Este plan social, que funcionaba como un fondo de desempleo, contaba con 900.000 beneficiarios que percibían una suma mensual de $78.000. La reestructuración busca, precisamente, optimizar el gasto y cruzar datos de manera más efectiva para evitar irregularidades en la distribución de la asistencia social.
Modernización y eficiencia operativa en la mira
Desde el entorno de Capital Humano señalaron que la prioridad para esta nueva etapa es la digitalización total de los trámites. El objetivo es reducir la presencialidad innecesaria y agilizar los tiempos de otorgamiento de haberes, transformando a la Anses en un ente más ágil. Históricamente, este organismo ha sido un eje de disputas políticas debido a su enorme presupuesto, por lo que la designación de un técnico de carrera busca blindar el área.
La renuncia de Bearzi se venía barajando en los despachos oficiales desde hace semanas y terminó de concretarse este martes tras una reunión clave. Ahora, Arancibia tendrá el desafío de gestionar el pago de jubilaciones y pensiones en un contexto de alta sensibilidad social, mientras intenta cumplir con las metas de eficiencia que exige el Ejecutivo. La noticia marca un nuevo giro en la estrategia de gestión de los recursos de la seguridad social en el país.