La costa de Comodoro Rivadavia fue escenario de un fenómeno biológico sin precedentes recientes. Un equipo de especialistas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) y el Centro Nacional Patagónico detectó el pasado miércoles la presencia de ballenas Sei (Balaenoptera borealis) en las inmediaciones de Punta Marqués.
Los registros indicaron la aparición de grupos numerosos, una situación inusual para este cetáceo que suele habitar aguas profundas y alejadas de la plataforma continental.
Este gigante marino, que alcanza los 18 metros de longitud y supera las 20 toneladas de peso, es considerado el tercer animal más grande del planeta. La última documentación oficial de su paso por la zona databa de 1929, año previo a la intensificación de la caza industrial que redujo su población mundial en un 90 por ciento.
El hallazgo actual es interpretado por la comunidad científica como un indicio de la recuperación parcial de la especie, protegida por una moratoria internacional desde 1986.
Cambios en la biomasa marina
Expertos vincularon este acercamiento costero con la alta disponibilidad de krill y fluctuaciones favorables en las corrientes oceánicas del Golfo San Jorge. La presencia de estos ejemplares funciona como un indicador de mejoras en el ecosistema marino, permitiendo a los científicos estudiar comportamientos que antes solo se registraban en alta mar.
La aparición de los cetáceos generó una respuesta inmediata en el sector privado de una ciudad históricamente ligada a la industria petrolera. Operadores turísticos locales iniciaron la organización de excursiones náuticas para observar no solo a las ballenas Sei, sino también a lobos marinos y aves autóctonas.
Las tarifas de estas salidas oscilan actualmente entre los 70.000 y 100.000 pesos, proyectando una temporada de avistamiento que podría extenderse hasta fines de mayo.