El mapa de los hallazgos
El 54,9% de las víctimas fueron encontradas en la provincia de Buenos Aires, en su mayoría en cementerios. Solo en el de Avellaneda hallaron a 247 desaparecidos entre 1986 y 1992, entre ellos la familia de Karina Manfil.
Le sigue Tucumán, con el 15,2% del total: 253 víctimas, de las cuales 149 estaban en el Pozo de Vargas, la mayor fosa clandestina del país, en Tafí Viejo, con tres metros de diámetro y 37 de profundidad. Luego aparecen Santa Fe con 190 hallazgos y Córdoba con 107, donde el Cementerio de San Vicente concentró 88 desaparecidos vinculados a los centros clandestinos La Perla y La Ribera.
El perfil de las víctimas
El 61,7% de los identificados tenía entre 20 y 29 años al momento de su desaparición. El 71% eran hombres. La mayoría desapareció entre 1976 y 1977: el equipo encontró a 483 personas desaparecidas en 1976 y 261 en 1977.
Las heridas de arma de fuego representan la causa de muerte más frecuente, con 523 casos. En 22 casos se registraron lesiones compatibles con los vuelos de la muerte. Otras 804 personas encontradas aún no tienen nombre: sus restos permanecen bajo resguardo del EAAF mientras continúa la investigación.
“El término ‘desaparecido’ es perverso porque no solo secuestraron a la persona, sino que también ocultaron el cuerpo. Los huesos ayudan a asimilar esa muerte y cerrar el duelo”, reflexionó Patricia Bernardi en dialogo con LN, una de las fundadoras del equipo.