El secretario de Defensa del Reino Unido, John Healey, informó este jueves el despliegue de una fragata, un buque cisterna y aviones de patrulla marítima P-8 para interceptar buques rusos en aguas internacionales.
Según el reporte oficial, la operación involucró a un submarino nuclear de ataque clase Akula y dos unidades especializadas de la Dirección Principal de Investigación de Aguas Profundas (GUGI) de Moscú.
Healey explicó que los buques rusos permanecieron en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) británica y de sus aliados. El funcionario sostuvo que el submarino Akula operó como un elemento de distracción, mientras las unidades GUGI se posicionaron sobre infraestructura submarina esencial para las telecomunicaciones y el transporte de energía.
Aunque el ministro aseguró que no existen señales de daños, advirtió que cualquier intento de sabotaje tendrá consecuencias graves.
Vigilancia en el Atlántico Norte
La Marina Real británica (Royal Navy) y las fuerzas armadas de Noruega mantuvieron un monitoreo constante mediante el lanzamiento de boyas de sonar y patrullajes aéreos.
El Ministerio de Defensa confirmó que los submarinos rusos ya abandonaron la zona y se dirigieron hacia el norte. Esta actividad coincide con un aumento de la vigilancia de la OTAN en la región tras los incidentes registrados en infraestructuras del Mar Báltico desde 2022.
Paralelamente, se reportó tensión en el Canal de la Mancha. La fragata rusa Admiral Grigorovich escoltó a dos petroleros de la denominada “flota paralela” de Moscú, que transportan crudo sancionado.
Este movimiento ocurrió tras las declaraciones del primer ministro, Keir Starmer, sobre la posibilidad de que las autoridades británicas intercepten y detengan buques que operen bajo banderas de conveniencia para financiar el conflicto en Ucrania.