Perra en celo: cómo cuidarla sin riesgos

Una perra en celo cambia de comportamiento, sangra y atrae a machos; durante 2 a 4 semanas necesita supervisión estricta, higiene constante, paseos con correa y, ante dudas, consulta veterinaria para evitar embarazos no deseados y complicaciones de salud.

el primer celo de la perra suele presentarse alrededor de los 6 meses de edad. Foto: Purina.

Qué es el celo y cuándo aparece

El celo es la fase fértil del ciclo reproductivo de la perra, dentro de un ciclo llamado “ciclo estral”, compuesto por cuatro etapas: proestro, estro, diestro y anestro. Durante el celo, su cuerpo se prepara para una posible preñez, lo que se traduce en cambios físicos y emocionales visibles para el tutor.

En general, el primer celo suele presentarse alrededor de los 6 meses de edad, aunque en razas pequeñas puede adelantarse y en razas grandes retrasarse hasta cerca de los 18 o 24 meses.

Luego, muchos perros entran 1 o 2 veces al año, sin estacionalidad definida, aunque el intervalo entre ciclos puede variar según la raza, el tamaño y la madurez de la perra.

Errores que ponen en riesgo a la perra

Uno de los errores más frecuentes es dejar a la perra en celo sin supervisión, ya sea en el patio, en el jardín o en la calle. El olor que emana atrae a machos no deseados, incluso perros callejeros, lo que aumenta el riesgo de apareamientos forzados, peleas, agresiones o camadas no planificadas.

Otro error común es pasearla sin correa, confiando únicamente en el adiestramiento. Las hormonas pueden hacer que la perra se vuelva impredecible, menos atenta a las órdenes y más impulsiva a la hora de correr tras otros perros, lo que enciende la posibilidad de escapadas y encuentros no deseados.

Dentro de casa, el descuido de la vigilancia puede generar manchas de sangre en pisos, muebles, ropa y zonas de descanso. Aunque el sangrado y la secreción genital son normales en el celo, inundar el hogar sin control causa incomodidad para la perra y para el resto de la familia.

Fases del ciclo estral, sin tecnicismos

El ciclo comienza con el proestro, cuando la vulva se inflama, aparece un sangrado de intensidad variable y el olor comienza a captar la atención de machos. En esta etapa, la perra suele ser más inquieta, puede cambiar su apetito y mostrar mayor apego o mayor irritabilidad.

Le sigue el estro, la fase de mayor fertilidad, en la que la perra se vuelve receptiva a los machos, el sangrado tiende a aclarecerse y el olor corporal se intensifica. Es el momento de máximo riesgo de embarazo, incluso si la perra tiene pañales o se realiza con paseos breves.

Posteriormente, el diestro marca el cese de la fertilidad, con vuelta gradual a un estado más estable, y finalmente el anestro, etapa de descanso en la que no hay señales evidentes del ciclo, hasta que el proceso vuelve a repetirse.

Cuidados prácticos en el día a día

Para reducir riesgos, es clave mantener a la perra siempre con correa, elegir paseos en horarios tranquilos y zonas con poca concentración de perros, y evitar el contacto con machos. Dentro de casa, conviene vigilar zonas amplias, limitar el acceso a alfombras delicadas y proteger camas o muebles con paños o cubiertas fáciles de limpiar.

El uso de pañales o braguitas específicas para perras en celo ayuda a controlar el sangrado, mantenerlas más limpias y evitar manchas excesivas, siempre que se cambien con frecuencia para evitar irritación o infecciones en la zona genital. No es un método anticonceptivo, pero sí una herramienta de higiene y confort.

En términos de alimentación, es común que la perra coma más o menos de lo habitual durante el celo. Lo recomendable es ofrecer una dieta equilibrada, rica en proteínas de calidad y fácil de digerir, con agua siempre disponible, sin forzar raciones ni cambios bruscos.

Señales de alarma y cuándo acudir al veterinario

El celo no es una enfermedad, pero si el sangrado es muy abundante, tiene olor fétido, se acompaña de fiebre, vómitos, diarrea o decaimiento, o si la perra muestra agresividad marcada, aislamiento extremo o ansiedad constante, es necesario acudir de inmediato a un veterinario.

También vale la pena consultar si el ciclo parece irregular (celos muy seguidos, ausencia de celo en perras adultas no esterilizadas o cambios bruscos de comportamiento) o si el tutor duda sobre esterilización, manejo de un embarazo no deseado o métodos de control hormonal.

Esterilización y embarazo no deseado

La esterilización quirúrgica es una opción para prevenir celos, embarazos no planificados y, en muchos casos, ciertas patologías de la matriz (como piometra) y de las mamas, aunque debe decidirse en diálogo con el profesional. Existirán otras alternativas, como manejo hormonal, pero todas implican riesgos y requieren seguimiento profesional.

En caso de embarazo no deseado, existen métodos médicos, pero concluirlos implica riesgos para la salud de la perra. El mejor enfoque es la prevención: esterilización, control de paseos, uso de herramientas de higiene y, sobre todo, educación responsable del tutor.

El celo pone en contacto el instinto reproductivo de la perra con la capacidad del tutor para gestionarlo con calma, información y cuidado. Cada perra reacciona a su manera, pero todas comparten la necesidad de estar más vigiladas, limpias y protegidas ante la atracción de perros machos.

 

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