El mercado del arte vivió una jornada histórica en París con la aparición de dos piezas hasta ahora desconocidas del pintor Claude Monet. Los lienzos, que capturan la esencia lumínica del río Sena, alcanzaron un valor conjunto de 16,63 millones de euros. Según los expertos de Sotheby’s, la relevancia de estas obras radica en su “pureza”, ya que conservan sus bastidores originales y nunca fueron sometidas a procesos de restauración o repintado, algo sumamente inusual para piezas de más de cien años de antigüedad.
Vétheuil, effet du matin (1901): Fue la pieza estrella de la subasta, adjudicada por 10,19 millones de euros.
Les Îles de Port-Villez (1883): Se vendió por 6,44 millones de euros; una obra que nunca antes había sido reproducida en color.
Estado impecable: Los especialistas destacaron que los cuadros parecen haber sido pintados “anteayer” debido a su conservación original.
Centenario: La venta coincide con las conmemoraciones por los 100 años del fallecimiento del artista francés.
Tesoros ocultos del impresionismo
La exclusividad de estas piezas reside en su procedencia. Ambos cuadros pertenecían a colecciones privadas francesas y habían permanecido fuera del radar del público y de los historiadores del arte. En el caso de “Vétheuil, effet du matin”, la última vez que se exhibió ante una audiencia fue en 1928, hace casi un siglo. Esta “frescura” en el mercado es lo que disparó el interés de los coleccionistas internacionales, quienes valoran la trazabilidad y la integridad física de la tela.
Thomas Bompard, vicepresidente de Sotheby’s, calificó a estos óleos como los más importantes del autor jamás subastados en suelo francés. Aunque las cifras son millonarias, Bompard aclaró que se sitúan lejos del récord absoluto para un Monet, establecido en 110,7 millones de dólares en 2019. Sin embargo, para los estándares de las subastas en Francia, el resultado representa un hito que reafirma a París como un centro neurálgico para el comercio de arte moderno.
Un lote de maestros internacionales
La subasta no se limitó al genio de la luz. Los Monet formaron parte de un catálogo de alto perfil que incluyó obras de Pablo Picasso, Juan Gris, Vassily Kandinsky y Jean-Michel Basquiat. Esta diversidad de estilos atrajo a inversores de todo el mundo, consolidando una tendencia de revalorización de las vanguardias europeas. Además, se destacaron siete piezas de Marc Chagall, provenientes directamente de sus herederos, que capturaron la atención por su temática circense.
El éxito de la venta de “Les Îles de Port-Villez” y su par de 1901 demuestra que, a pesar del paso del tiempo, la fascinación por el estilo de Monet sigue intacta. La capacidad del pintor para capturar los meandros del Sena con pinceladas rápidas y colores atmosféricos continúa siendo el estándar de oro del impresionismo. Para los nuevos propietarios, estas obras no solo representan una inversión financiera, sino la adquisición de un fragmento del patrimonio cultural francés en su estado más puro y virgen.