El Gobierno admite caída de salarios reales pero cuestiona el alcance de las paritarias

A pesar de que el empleo registrado perdió poder adquisitivo en el primer trimestre de 2026, el Ejecutivo sostiene que los acuerdos colectivos ya no reflejan la realidad de los ingresos. Según la visión oficial, los bonos por productividad y acuerdos individuales por empresa son los nuevos dinamizadores del salario.

Los salarios volvieron a perder contra la inflación. Foto: Web.

El reconocimiento llega tras un inicio de año marcado por la aceleración de precios, impulsada por la crisis energética global. Datos del Cetyd (Unsam) confirman que las paritarias cerraron subas promedio del 1.7% en enero y 2.3% en marzo, cifras que quedaron sistemáticamente por debajo de una inflación que promedió el 3% mensual en el mismo periodo.

  • Divergencia de datos: Mientras el Indec muestra caídas, el SIPA (registros previsionales) indica que el salario real está 3 puntos arriba de noviembre de 2023.

  • Componentes variables: El Gobierno afirma que los índices tradicionales no captan premios, horas extras ni bonos adicionales.

  • Estrategia oficial: Se busca consolidar una pauta salarial del 2% para que funcione como ancla inflacionaria.

La brecha entre sectores: Aceiteros vs. Comercio

La realidad salarial argentina muestra una fragmentación extrema. Mientras sectores estratégicos como los Aceiteros (+13.1%) y el Transporte lograron ganarle a la inflación, los rubros que dependen del mercado interno sufrieron un fuerte retroceso. Esta heterogeneidad refuerza la intención oficial de avanzar hacia una reforma laboral que priorice la negociación por empresa sobre la actividad general.

El gremio de Comercio, el más numeroso del país con 1.2 millones de afiliados, registró una caída cercana al 8% en el primer trimestre. Otros sectores críticos como Textiles, Alimentación y Metalúrgicos también reportan pérdidas reales que oscilan entre el 9% y el 11%, lo que impacta directamente en el consumo masivo y la actividad económica.

El impacto de las tarifas en el ingreso disponible

Más allá de lo que dice el recibo de sueldo, la capacidad de gasto de las familias se ve erosionada por los costos fijos. La proporción del salario destinada a tarifas, vivienda y transporte saltó del 31% al 40% en los últimos dos años. Esto significa que el “ingreso remanente” para consumo discrecional cayó hasta un 18%.

Expertos advierten que, si la inflación no se estabiliza por debajo del 2% en el corto plazo, la estrategia de anclar salarios podría profundizar la recesión. Por ahora, el Ministerio de Economía apuesta a que la desaceleración de abril permita una recuperación genuina, aunque los acuerdos firmados hasta el momento siguen corriendo detrás del termómetro de las góndolas.

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