En una decisión que sacude el tablero político peruano, Piero Corvetto abandonó su puesto al frente del organismo encargado de los procesos electorales este martes. La dimisión se produjo en un momento de extrema tensión, justo antes de que el ahora exfuncionario debiera comparecer ante el Ministerio Público para dar explicaciones sobre las severas anomalías detectadas durante los comicios generales. A través de una misiva enviada a la Junta Nacional de Justicia, Corvetto calificó su salida como una acción indispensable para intentar devolverle la legitimidad y la calma al sistema, buscando que el balotaje presidencial se desarrolle bajo un marco de mayor credibilidad ante los ojos de la sociedad.
La gestión de Corvetto quedó bajo fuego debido a lo que él mismo denominó contratiempos de logística y operación, los cuales impidieron que el material de votación llegara a tiempo a numerosos puntos de la capital. Estas fallas no solo retrasaron el inicio de la jornada, sino que privaron del derecho al voto a decenas de miles de ciudadanos, forzando una extensión histórica del plazo de sufragio por un día completo. Aunque los veedores de la Unión Europea confirmaron la existencia de deficiencias profundas en la organización, descartaron por el momento las acusaciones de manipulación deliberada que surgieron desde los sectores más conservadores. En este contexto de incertidumbre, se prevé que el escrutinio definitivo sufra importantes demoras, postergando la oficialización de los resultados hasta mediados de mayo.