La percepción de los argentinos sobre el rumbo de la economía volvió a mostrar señales de alarma durante el cuarto mes del año. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, registró una caída del 5,7% respecto a marzo, encadenando tres meses seguidos de retrocesos.
Punto más bajo: El indicador descendió a 39,64 puntos, el nivel más pobre desde julio de 2024.
Bienes durables: Las expectativas de compra de electrodomésticos e inmuebles se desplomaron un 9,51%.
Brecha social: La confianza en los sectores de bajos ingresos se hundió un 12,6%, frente a una baja de apenas el 1,8% en sectores altos.
Este escenario interrumpe la recuperación que el indicador había mostrado a principios de año. Según destacó Sebastián Auguste, director del CIF, la medición realizada por Poliarquía Consultores refleja que la sociedad ha dejado de percibir las mejoras en sus condiciones de vida que se habían vislumbrado meses atrás, coincidiendo con un contexto de ajuste tarifario y reducción de subsidios.
Impacto desigual por regiones y niveles de ingresos
La heterogeneidad geográfica, una constante desde el inicio de la gestión de Javier Milei, se profundizó en abril. El Interior del país continúa exhibiendo el índice más elevado en términos nominales (45,35 puntos), pero fue la región que sufrió el golpe más duro con una disminución del 10,57%. En contraste, el Gran Buenos Aires (GBA) mantiene el valor más bajo (36,82) pero mostró la mayor resistencia, con una caída de apenas el 1,53%.
La disparidad también es económica. La marcada caída en los hogares de ingresos bajos (12,6%) responde al efecto desigual de la inflación, que en marzo se ubicó en el 3,4%. Mientras que los sectores vulnerables destinan la mayor parte de sus recursos a productos básicos, los sectores medios y altos comienzan a sentir el impacto de la suba de servicios públicos, aunque su nivel de confianza (42,57) sigue siendo superior al de los estratos inferiores.
Este deterioro de la confianza se da en un momento de señales contradictorias entre el discurso oficial y la realidad del bolsillo. Mientras que en la Semana Argentina en Washington el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo anunciaron que “los próximos 18 meses serán los mejores en décadas”, los consumidores enfrentan un aumento en la mora de pagos de créditos, expensas y servicios básicos.
Expectativas frente al rumbo económico de Milei
Al cumplirse 29 meses de la presidencia de Javier Milei, el Índice de Confianza del Consumidor prácticamente ha regresado al punto de partida. En diciembre de 2023, el indicador se situaba en 39,81 puntos, apenas un 0,4% por encima del valor actual. Esto sugiere que el “efecto esperanza” inicial ha sido neutralizado por la persistencia de la crisis en la economía real.
El desplome del 9,51% en la intención de compra de bienes durables e inmuebles es quizás el dato más preocupante para la actividad comercial. Esta caída se explica por una combinación de factores: la estabilidad del tipo de cambio que quita incentivos al consumo como refugio de valor y un endurecimiento de las condiciones crediticias debido al incremento de la morosidad bancaria.
A pesar de que el indicador se mantiene un 11,3% por encima del piso alcanzado en enero de 2024 (35,6 puntos), la tendencia bajista de los últimos 90 días preocupa a los analistas. La sociedad percibe un deterioro de las condiciones de vida presentes (9% intermensual), y las expectativas a un año también mostraron una contracción, lo que pone a prueba la narrativa oficial de una recuperación económica inminente.