El Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes aseguró que la estabilidad económica y las políticas de Milei acercan el regreso de la máxima categoría al país.
El Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes aseguró que la estabilidad económica y las políticas de Milei acercan el regreso de la máxima categoría al país.

El rugido del motor de Franco Colapinto en las calles de Palermo no solo despertó la pasión de miles de fanáticos, sino que también reavivó oficialmente el sueño del regreso de la Fórmula 1 a la Argentina.
El Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, utilizó sus redes sociales para celebrar la exhibición del joven piloto en Buenos Aires y asegurar que el país se encuentra en un momento inmejorable para recuperar una fecha en el calendario mundial del automovilismo.
“Franco Colapinto se lanzó con esta histórica exhibición con el gran objetivo de que la Fórmula 1 vuelva a la Argentina”, afirmó Scioli, vinculando directamente el fenómeno deportivo con el contexto político actual.
Según el funcionario, el país ofrece hoy los pilares necesarios para una inversión de tal magnitud: “estabilidad y seguridad, conectividad aérea y un marco de políticas que, bajo el liderazgo del presidente Javier Milei, busca fomentar las inversiones privadas tanto nacionales como extranjeras”.
Scioli recordó que este camino comenzó a trazarse hace dos años, durante una reunión en el Gran Premio de São Paulo 2024 junto a Stefano Domenicali (CEO de la F1) y el propio Colapinto.
En ese sentido, el secretario se mostró optimista respecto a los avances logrados: “Celebro que estemos cada vez más cerca de que esto se concrete en el autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad de Buenos Aires”.
El regreso de la máxima categoría, que no pisa suelo argentino oficialmente desde 1998, es visto por el Gobierno como un motor de reactivación clave. Para Scioli, el evento no solo responde a la histórica tradición fierrera del país, sino que representaría un “enorme impacto turístico, deportivo y económico”, posicionando nuevamente a Buenos Aires como una de las grandes capitales del deporte global bajo un modelo de gestión que prioriza el financiamiento y la participación del sector privado.
América Latina mantiene uno de los gastos militares más bajos del mundo, enfocándose en modernizar equipos obsoletos y combatir el crimen interno. Según el SIPRI, la región prioriza lo socioeconómico, aunque busca proteger sus recursos estratégicos en un mercado global competitivo.
El fin de la ley de amnistía en Venezuela deja a cientos de presos políticos sin libertad, tras excluir delitos de rebelión. Aunque hubo excarcelaciones parciales, activistas denuncian una selección arbitraria y el mantenimiento de detenidos como rehenes de negociación.
James Comey negó haber amenazado a Donald Trump tras ser acusado por una publicación en redes sociales. El exdirector del FBI defendió su inocencia y la independencia judicial, mientras la fiscalía califica el proceso como un cargo rutinario contra funcionarios.
El Senado de EE. UU. rechazó restringir la autoridad de Donald Trump para intervenir militarmente en Cuba. La mayoría republicana frenó la iniciativa demócrata, en un contexto de creciente presión económica y retórica de la Casa Blanca contra el gobierno isleño.
Un ataque con drones israelíes en Gaza mató al comandante de Hamás, Iyad al-Shanbari, y a cuatro civiles, incluido su hijo. Pese a la tregua vigente, la persistente violencia en el enclave continúa sumando víctimas y acusaciones cruzadas de incumplimiento.
El rey Carlos III instó al Congreso estadounidense a mantener la unidad y el apoyo militar a Ucrania frente a la agresión rusa. En un contexto de tensiones diplomáticas, el monarca rechazó el aislacionismo y reivindicó la alianza transatlántica.
El “Granate” quedó en el segundo lugar del grupo G con seis unidades.
Un tribunal municipal de San Petersburgo declaró extremista y prohibió las actividades de la Red LGBT Rusa en todo el país, ampliando la represión contra organizaciones y personas LGBTI en Rusia.