La llegada de Neymar para el duelo de Copa Libertadores entre Santos y San Lorenzo desató una verdadera revolución en la ciudad. El astro brasileño no se limitó a lo deportivo; aprovechó cada minuto para estrechar vínculos con el fútbol local en una serie de encuentros que se volvieron tendencia inmediata.
Durante su entrenamiento en Casa Amarilla, el “Peixe” fue agasajado por el Consejo de Fútbol de Boca con un regalo de culto: la camiseta xeneize con la 10 de Juan Román Riquelme. La imagen de Ney con la azul y oro encendió las redes. Además, el brasileño se hizo un tiempo para abrazar a Ander Herrera, hoy en el club de la Ribera. Pese a que el español es baja por lesión, intercambió casacas con su excompañero del PSG, reviviendo la vieja química que forjaron en París junto a Leandro Paredes.
La sorpresa de la jornada llegó con el cruce entre Neymar y Giuliano Galoppo, volante de River. A pesar de no haber compartido equipo nunca, ambos futbolistas mantuvieron un encuentro donde el brasileño le regaló su camiseta número 10 del Santos.
Se especula que el vínculo entre ambos nació durante el exitoso paso de Galoppo por el San Pablo, donde se ganó el respeto del fútbol brasileño. El jugador del “Millonario” agradeció públicamente el gesto en sus redes, demostrando que la figura de Ney trasciende las fronteras de cualquier rivalidad.
El país paralizado
La “Neymar-manía” está en su punto más alto. Cientos de fanáticos hacen guardia en el hotel de la delegación brasileña para conseguir una firma antes de que el astro pise el césped del Nuevo Gasómetro. Esta es la novena visita del crack al país, pero quizás la más convulsionada por su vigencia y el cariño que ha sabido cosechar con los referentes de los clubes más grandes de la Argentina.