histórico: 20 años de cárcel para un preso por abuso sexual digital

El Tribunal en lo Criminal N° 4 de Morón dictó una sentencia disruptiva contra Orlando Tristán Novillo. Por primera vez, se reconoció la figura de “acceso carnal” en un caso donde no hubo contacto físico, sino una prolongada extorsión y manipulación digital.

En una decisión que marca un antes y un después en la jurisprudencia argentina, la Justicia condenó a 20 años de prisión a Orlando Tristán Novillo por someter a una niña de 12 años a través de redes sociales. Lo inédito del fallo radica en que el tribunal encuadró el delito como abuso sexual con acceso carnal, a pesar de que el imputado y la víctima nunca estuvieron en el mismo espacio físico.

Novillo, quien ya contaba con tres condenas previas por delitos similares, operaba desde su celda en el Servicio Penitenciario Bonaerense. Utilizando perfiles falsos en Instagram y WhatsApp, se hizo pasar por un adolescente para ganar la confianza de la menor, iniciando un calvario de manipulación que se extendió durante tres años.

Claves de una sentencia disruptiva:

  • Jurisprudencia: El tribunal aplicó el artículo 119 del Código Penal entendiendo que el dominio de la voluntad y la integridad sexual puede vulnerarse digitalmente.

  • Extorsión económica: El acusado obligó a la víctima a entregar datos bancarios de sus padres y a depositar cerca de $350.000.

  • Cautiverio psicológico: La fiscalía destacó que la niña vivió sometida a amenazas de muerte contra su familia y la difusión de material íntimo.

  • Evidencia: En el allanamiento a la celda de Novillo se secuestró un celular con más de 750 archivos de abuso sexual infantil.

El quiebre de la víctima y la investigación

El caso salió a la luz gracias a la intervención de una profesora de danza, ante quien la menor se quebró y relató el hostigamiento. A partir de allí, los fiscales Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani de la UFI N° 5 de Morón reconstruyeron la trama de captación y amenazas que el detenido ejercía desde las unidades de Campana y Florencio Varela.

Durante el juicio, quedó demostrado que Novillo no solo buscaba material sexual, sino que utilizó el terror psicológico para vaciar las cuentas de los padres de la niña. La madre de la víctima declaró que debieron cambiar sus tarjetas de crédito 48 veces en un intento desesperado por frenar los cargos fraudulentos generados por el preso.

Un mensaje contra la impunidad en las cárceles

El fallo de los jueces Carlos Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Gerez pone el foco en la reincidencia y la peligrosidad de Novillo, quien ya había sido sentenciado en 2008, 2012 y 2017. La condena a 20 años unifica los delitos de abuso sexual, corrupción de menores, producción de material pornográfico infantil y extorsión.

Esta sentencia es considerada un “leading case” para el derecho penal moderno, ya que valida que el acceso carnal puede concretarse si el autor logra doblegar la voluntad de la víctima y forzar actos sexuales, incluso mediante el uso de la tecnología. Con este precedente, se abre una nueva vía para castigar el grooming y la violencia digital con las penas más altas del código.

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