La Arena Ciudad de México fue el escenario de una velada donde el deporte y la vulnerabilidad personal se cruzaron en el cuadrilátero. Ante miles de espectadores y una audiencia global, Florencia Vigna se consagró campeona tras superar a la local Alana Flores en el combate estelar del torneo. La victoria no solo marcó el fin del invicto de la mexicana, sino que significó el cierre de una etapa de crisis personal para la artista argentina.
Desde el primer asalto, Vigna impuso condiciones mediante el aprovechamiento de su mayor alcance físico y estatura. Aunque Flores buscó acortar distancias para mitigar el castigo, la agresividad de la argentina fue constante, especialmente durante el segundo y tercer round.
La decisión de los jueces fue unánime, otorgándole el cinturón de Supernova Génesis en una noche que comenzó con un despliegue escénico musical por parte de la ganadora.
Salud mental en el ring
Al finalizar el combate, el clima de rivalidad que marcó las conferencias de prensa previas se transformó en un espacio de confesión. Vigna, visiblemente afectada, utilizó el micrófono para detallar el proceso de depresión que vivió en los últimos meses.
La deportista señaló que México la recibió en un momento de fragilidad extrema y afirmó que la disciplina del boxeo resultó determinante para recuperar su estabilidad emocional.
Paralelamente, el boxeador mexicano conocido como “Cura Pro Max” analizó el impacto de este deporte en la psiquis. El profesional aclaró que, si bien el entrenamiento ayuda a conectar con el presente y fortalecer la autoestima, el deporte debe ser considerado un complemento poderoso y no un reemplazo de la terapia profesional. Vigna compartió este análisis en sus redes sociales, reforzando la importancia de visibilizar estas patologías.