Starmer resiste ante la rebelión de cincuenta diputados

Tras la derrota laborista en las elecciones locales, Keir Starmer prometió un giro gradual hacia Europa y defendió su continuidad, pero más de 40 diputados ya piden que fije un calendario de salida.

Cincuenta diputados laboristas exigen la renuncia de Starmer. Foto: Web.

El discurso y la respuesta

Keir Starmer intentó este lunes frenar la rebelión interna en el Partido Laborista con un discurso centrado en la estabilidad, el cambio gradual y un mayor acercamiento a la Unión Europea. Sin embargo, su intervención no logró desactivar el malestar de una parte importante de su grupo parlamentario, que volvió a exigir su dimisión o, al menos, una fecha para su salida.

El primer ministro británico reconoció el impacto de la derrota sufrida por los laboristas en las elecciones locales de la semana pasada y asumió la responsabilidad por el mal resultado. También admitió que muchos en su partido dudan de su liderazgo, aunque sostuvo que demostrará que los escépticos están equivocados.

El giro hacia Europa

Uno de los ejes del mensaje de Starmer fue la relación con Europa, a la que presentó como una pieza central de su estrategia política y económica. Señaló que Reino Unido necesita una respuesta más ambiciosa en crecimiento, defensa, energía y vínculos con la UE que la prevista en 2024.

En ese marco, prometió que su Gobierno buscará reconstruir la relación con Europa y situar de nuevo al país “en el corazón” del bloque. También dejó abierta la puerta a un programa de movilidad juvenil entre ambos lados del Canal, con facilidades para trabajar, estudiar y vivir en Europa.

La presión interna

Pese al intento de recomposición, la presión sobre Starmer no cedió. Más de 40 diputados laboristas, y luego más de 50 según los recuentos citados por las fuentes, reclamaron que establezca un calendario para su retirada. La diputada Catherine West impulsó consultas dentro del grupo para medir apoyos a una eventual transición en septiembre.

Entre los nombres que emergieron como posibles reemplazos figuraron Andy Burnham, alcalde de Mánchester, y Wes Streeting, aunque Burnham no tiene hoy escaño en la Cámara de los Comunes, condición necesaria para competir por el liderazgo. Angela Rayner también apareció en el debate interno, aunque no impulsó una candidatura propia.

Qué está en juego

La disputa ya no gira solo en torno al futuro personal de Starmer, sino al rumbo del laborismo tras su derrota electoral. Sus críticos sostienen que el discurso fue insuficiente y tardío, y que el partido necesita una renovación más profunda para recuperar apoyo en distritos obreros y frenar el avance de Reform UK.

Starmer, por su parte, busca instalar la idea de que un reemplazo precipitado abriría una etapa de caos similar a la vivida por los conservadores. La próxima semana y las reacciones dentro del grupo parlamentario serán decisivas para saber si gana tiempo o si la crisis interna entra en una fase más abierta.

 

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