Mientras las inmediaciones de la Casa Rosada se colman de manifestantes en defensa de la educación pública, Karina Milei lidera este martes una nueva reunión de la mesa política de La Libertad Avanza. El encuentro se produce en un clima de extrema tensión interna tras la acalorada reunión de gabinete del viernes pasado, donde el Presidente defendió a los gritos la honestidad de su jefe de Gabinete.
$2,5 billones: Es el monto recortado en Educación y Alfabetización, cifra idéntica a la que costaría financiar la ley universitaria.
Luis Caputo: El ministro de Economía regresa a la mesa tras dos ausencias, buscando alinear a los gobernadores aliados.
Moción de censura: El oficialismo opera para evitar el quórum del jueves en Diputados contra Manuel Adorni.
El operativo de seguridad en Balcarce 50 es total. El Gobierno busca dar una señal de fortaleza institucional puertas adentro, mientras intenta ignorar el reclamo de las universidades que consideran una “marcha política partidaria”. Sin embargo, el malestar por las filtraciones y la desconfianza entre los integrantes de la mesa política es un secreto a voces.
El factor Adorni y la tregua de Bullrich
La figura de Manuel Adorni centraliza el conflicto. Investigado por presunto enriquecimiento ilícito y operaciones no declaradas en billeteras virtuales, el funcionario cuenta con el blindaje absoluto de los hermanos Milei. Esta postura choca con la de Patricia Bullrich, quien pidió públicamente que el vocero presente su declaración jurada.
No obstante, la jefa del bloque de senadores oficialista optó por suavizar sus críticas en las últimas horas para evitar una ruptura definitiva. Bullrich entiende que el Gobierno atraviesa un momento de vulnerabilidad y ha decidido, por ahora, no empujar el conflicto hacia un punto de no retorno, aunque mantiene sus diferencias estratégicas en el Congreso.
Por otro lado, la vigilancia interna en la Rosada aumentó. Se reportó la instalación de cámaras de seguridad en la antesala del despacho de Santiago Caputo, el influyente asesor presidencial. El clima de sospecha se extiende a las cámaras legislativas, donde el PRO traba nombramientos clave en la bicameral de Inteligencia que controla a la SIDE.
Ajuste presupuestario y la “motosierra” recargada
El Boletín Oficial publicó este lunes una reestructuración presupuestaria que encendió las alarmas académicas. El ahorro de 2,5 billones de pesos se obtuvo mediante recortes en programas de Educación y Alfabetización. Aunque el monto coincide con lo necesario para cumplir la Ley de Financiamiento Universitario, el Ejecutivo ya asignó esos fondos a otras áreas, descartando cualquier concesión a las casas de estudio.
Ante la mirada atenta del FMI y los mercados, Javier Milei ha decidido “sacarle filo a la motosierra”. En la reunión de hoy se discutirá el plan para acelerar los retiros voluntarios y una nueva tanda de despidos en la administración pública nacional. El objetivo es ratificar la meta de déficit cero antes del cierre del primer semestre.
En el plano judicial, el Gobierno busca consensuar con los gobernadores los pliegos para las vacantes en los tribunales, buscando destrabar la parálisis en el Senado. También se pondrán sobre la mesa proyectos como la Ley Hojarasca, Ficha Limpia y la reforma electoral, temas que generan fricciones incluso con los aliados más cercanos de la Casa Rosada.
El pulso por el quórum en Diputados
La urgencia más inmediata para Karina Milei y sus alfiles, los primos Menem, es frenar la sesión del jueves en la Cámara de Diputados. La oposición busca avanzar con una moción de censura contra Adorni, un gesto que el oficialismo considera una “extorsión” en medio de la crisis universitaria.
Desde el Ministerio de Capital Humano, Sandra Pettovello ratificó que no habrá diálogo bajo presión. La narrativa oficial se mantiene firme: la marcha es un movimiento de la “casta política” para defender privilegios, a pesar de que el recorte en el programa de Alfabetización afecta a sectores que el propio Gobierno había prometido proteger.
La jornada de este martes definirá el rumbo de la gestión para los próximos 18 meses, que Luis Caputo vaticina como “los mejores de las últimas dos décadas”. Mientras tanto, del otro lado de las rejas de la Casa Rosada, el sonido de las cacerolas y los cantos universitarios marcan el ritmo de una crisis que la mesa política intenta gestionar puertas adentro.