Interna al rojo vivo: Bullrich vs. Adorni

La ex ministra de Seguridad aseguró que lMilei conocía las irregularidades y alentó a la oposición a avanzar: “Si tienen que matarlo, mátenlo”.

Patricia Bullrich y Manuel Adorni

La interna en el corazón de La Libertad Avanza ha dejado de ser un rumor de pasillo para convertirse en una guerra de guerrillas a cielo abierto. Patricia Bullrich ha decidido elevar la apuesta en su confrontación con Manuel Adorni, ignorando por completo los reproches y gritos que, según trascendió, le dedicó Javier Milei en la última reunión de gabinete. Durante la sesión de este jueves en el Senado, la ex ministra no solo no se retractó, sino que operó activamente contra el jefe de Gabinete, revelando detalles escabrosos sobre su situación patrimonial ante legisladores de la oposición.

Bullrich se mostró particularmente hiperactiva detrás del recinto mientras se debatía el pliego del juez Carlos “Coco” Mahiques. Allí, en diálogos de altísimo voltaje político con senadores de distintos bloques, soltó la bomba que sacudió la jornada: “Todos sabemos que Adorni está sucio”. Según confiaron fuentes que presenciaron el intercambio, la actual jefa de la bancada oficialista admitió su desconcierto ante la postura presidencial: “No entiendo por qué Milei lo defiende”.

Ante el estupor de sus interlocutores, la ex candidata presidencial de Juntos por el Cambio reveló que el desmanejo de Adorni no es una novedad para el círculo íntimo del mandatario. Comentó que, el año pasado, la Casa Rosada evaluó seriamente enviarlo como candidato a diputado porteño con un objetivo específico: “Había que bajarle el copete, se sabía lo que estaba haciendo”. Cabe recordar que, en aquel entonces, Adorni se había comprometido a asumir la banca si resultaba electo, un tema que generó rispideces internas cuando finalmente decidió permanecer en el Ejecutivo.

La gravedad de las palabras de Bullrich radica en que sugieren una complicidad estructural. Si los hermanos Milei conocían el nivel de gastos injustificados y el “descontrol” en el entorno del jefe de Gabinete, su sostenimiento en el cargo adquiere una dimensión que excede lo meramente político. Sin embargo, Bullrich no se quedó en la queja pasiva. En un movimiento que muchos califican como una “entrega” de su propio compañero de gestión, invitó a los opositores a no tener piedad: “Si ustedes lo quieren matar, mátenlo, no es mi problema”.

Este clima de hostilidad ya se había sentido en la jornada de Jonagro. Un legislador presente en dicho evento empresario reveló que Bullrich conversó allí con integrantes del “círculo rojo” y gobernadores sobre un diagnóstico sombrío: la figura de Adorni podría ser el ancla que hunda definitivamente la gestión de Milei. “Milei va a perder por Adorni”, habría sentenciado la ministra ante testigos.

La lectura de Bullrich coincide con una preocupación que ya cruzó las fronteras. El impacto de los escándalos ha sido tal que el gobierno de Donald Trump convocó de urgencia a Santiago Caputo a Washington para analizar la estabilidad del proyecto libertario. Mientras tanto, las encuestas reflejan un desplome vertical de la imagen presidencial. Consultoras como Atlas —que acertó los resultados de 2023— ubican la negativa de Milei por encima del 60%, mientras que Zuban-Córdoba y Management & Fit lo muestran relegado incluso debajo de la propia Bullrich en intención de voto.

En este tablero de ajedrez, Bullrich parece estar jugando su propio partido hacia 2027. Al posicionarse como la garante ética frente a la corrupción del entorno presidencial, busca consolidarse como el “Plan A” del establishment y el “Plan B” de los libertarios desencantados. Su reciente acercamiento a Domingo Cavallo y su creciente crítica al rumbo económico de Luis Caputo indican que la ministra ya soltó amarras: su objetivo no es solo sobrevivir al naufragio de Milei, sino liderar lo que quede en pie después de la tormenta.

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