Graves disturbios y destrozos en la sede de gobierno de Bolivia

La Paz sufrió violentos enfrentamientos entre policías y manifestantes que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz ante la crisis económica. La jornada incluyó saqueos a oficinas estatales, la llegada de marchas evistas y una orden de captura contra un líder sindical.

Protestas en el Ministerio de Trabajo de La Paz, Bolivia. Imagen: archivo

El centro de la ciudad de La Paz se transformó en el epicentro de violentos choques entre las unidades de control de disturbios y las columnas de manifestantes que reclaman la dimisión del mandatario de tendencia centroderechista, Rodrigo Paz. La jornada de protesta nacional, que se inscribe en un contexto de cortes de rutas y desabastecimiento que afecta a la capital administrativa desde hace más de quince días, buscaba forzar una respuesta oficial ante el severo cuadro de recesión e inestabilidad financiera que arrastra el país. La fuerte tensión social, canalizada por diversos sectores gremiales que agrupan a trabajadores de la educación, el subsuelo y comunidades rurales, se da a solo un semestre de la inauguración del actual período presidencial.

El conflicto escaló hacia el mediodía cuando columnas de trabajadores intentaron vulnerar el perímetro de seguridad de la plaza principal con el propósito de acceder a la sede del Poder Ejecutivo. Las fuerzas policiales respondieron arrojando sustancias químicas dispersantes para repeler los ataques con rocas y detonantes, generando prolongadas escaramuzas que paralizaron por completo la actividad comercial de la zona metropolitana. Durante las refriegas, dependencias correspondientes a los registros patrimoniales del Estado sufrieron saqueos y pérdidas materiales de equipamiento informático, reportándose además la destrucción de unidades de transporte policial y varios manifestantes con heridas de diversa consideración.

La complejidad política del escenario boliviano sumó dos elementos de peso con la intervención judicial y la llegada de nuevas facciones políticas a la capital. Por un lado, las autoridades ministeriales convalidaron el pedido de captura internacional contra el dirigente sindical de la Central Obrera Boliviana, Mario Argollo, bajo cargos de desestabilización pública. Por otro lado, agrupaciones leales al exmandatario socialista Evo Morales arribaron a la urbe tras una extensa caminata de una semana desde los distritos del sur, unificando el reclamo de renuncia del actual gabinete mientras el líder cocalero permanece resguardado en el área del Chapare debido a causas judiciales pendientes por delitos de orden civil.

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