Trump presiona a países musulmanes para normalizar lazos con Israel

El mandatario estadounidense exige sumar a Arabia Saudita, Qatar y Pakistán a los Acuerdos de Abraham, mientras Teherán enfría las expectativas de un acuerdo inminente.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sumó una nueva dosis de incertidumbre a las negociaciones en Oriente Medio al llamar a Arabia Saudita, Qatar y Pakistán a normalizar sus relaciones con Israel como parte de un acuerdo de paz con Irán.

La sorpresiva exigencia llega en un momento crítico, luego de que el conflicto desatado el pasado 28 de febrero por ataques de Washington y Tel Aviv provocara el bloqueo del estrecho de Ormuz y disparara los precios de la energía a nivel global.

Presión de la Casa Blanca y el rechazo experto

Fiel a su estilo, el mandatario norteamericano recurrió a las redes sociales para presionar a las potencias de mayoría musulmana, condicionando el éxito diplomático. Trump aseguró que se puede alcanzar un acuerdo “grandioso y significativo” con Irán o ninguno.

Bajo esa premisa, argumentó que tras los esfuerzos de su administración “debería ser una obligación que todos estos países, como mínimo, suscriban los Acuerdos de Abraham”.

Sin embargo, la estrategia de la Casa Blanca cosechó duras críticas. Anna Jacobs, analista del Arab Gulf States Institute, declaró que esta petición muestra “lo poco que entiende el gobierno estadounidense de Oriente Medio”. Según Jacobs, la seguridad de los Estados del Golfo ha sido amenazada por las decisiones “imprudentes” de Trump, por lo que una normalización con Israel es algo que “no van a hacer en este momento”.

Entre falsas expectativas y desmentidas

Mientras una delegación iraní en Qatar discute temas clave como el uranio enriquecido y los fondos congelados, las idas y vueltas discursivas traban los avances.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, alimentó las expectativas de un anuncio inminente afirmando que era posible que en “las próximas horas el mundo reciba buenas noticias”, aunque luego matizó en Nueva Delhi diciendo: “Yo no le daría demasiada importancia”.

La respuesta de Teherán fue un freno de mano absoluto. El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, enfrió cualquier optimismo al sostener que la inminencia de un pacto “es algo que nadie puede sostener”.

Fatiga en Teherán

Esta parálisis diplomática impacta directamente en los ciudadanos de la capital iraní, quienes relatan la pérdida absoluta de la paciencia ante la montaña rusa de rumores. “Nos estamos volviendo locos. Imagínense estar esperanzado diez veces al día y decepcionado cien veces diariamente”, relató Amir, un residente de 40 años, quien concluyó con desaliento ante AFP: “Estamos muy frustrados”.

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