Día Nacional de la Cerveza: por qué se celebra el 31 de mayo

La efeméride rinde homenaje a los trabajadores del sector y recuerda el lanzamiento de la marca más icónica del país. La historia y los secretos de su elaboración.

Cada 31 de mayo, se celebra el Día Nacional de la Cerveza en Argentina con el objetivo de reconocer la labor de todas las personas que trabajan en la industria cervecera y maltera.

Esta fecha, que coincide con el lanzamiento histórico de una de las marcas más populares del mercado local, invita a repasar la rica tradición y los secretos de producción de una bebida que es sinónimo de encuentro para los argentinos.

Los orígenes de una pasión nacional

La tradición cervecera en tierras rioplatenses tiene raíces mucho más profundas de lo que se cree de forma masiva. Comenzó formalmente en el siglo XVIII de la mano de Thomas Stuart y Thomas Ilson, “dos inmigrantes ingleses que en 1738 crearon la primera fábrica cervecera del país llamada “Zerveza””.

Sin embargo, el gran hito a escala industrial llegó más de un siglo después. En 1888, el empresario y financista alemán Otto Bemberg inauguró la Cervecería Quilmes en la localidad homónima. El 31 de mayo de 1890 se lanzó por primera vez esta bebida al público, iniciando una larga trayectoria comercial. Para 1910, la fabricación del producto ya era 100% nacional, lo que la consolidó definitivamente como una de las marcas más famosas de Argentina.

Cómo se prepara

Detrás de la frescura de cada trago existe un proceso de manufactura meticuloso. Aunque las recetas actuales permiten añadir componentes creativos como hierbas, frutas o chocolate, la estructura elemental de la infusión se apoya firmemente en cuatro pilares: “agua, cebada, levadura y lúpulo”.

El proceso arranca con el malteado del grano de cebada, que se mezcla con agua para que germine y se descompongan los almidones. Luego, el grano se calienta para frenar la germinación y se tuesta. Posteriormente, la malta molida se macera en agua caliente durante una hora para desprender sus azúcares.

El líquido obtenido se cuece junto al lúpulo, el cual actúa como conservante natural, aporta el amargor característico y mejora la retención de la espuma. Finalmente, se añade la levadura, microorganismo que consume el azúcar y lo convierte en alcohol. Una doble fermentación posterior le otorga sus características burbujas de manera natural.

Estilos para cada paladar

El mercado cervecero actual ofrece infinitas variantes de color y cuerpo. No obstante, los especialistas aclaran que el método base es idéntico para todas las opciones, y que la diferencia de sabor, textura y color reside en el cereal utilizado.

Entre las variedades más destacadas se encuentran las Lager y Pilsen, de aspecto rubio y baja fermentación; las complejas cervezas de Abadía; las Stout, reconocidas por su malta tostada y perfil dulce; y las refrescantes cervezas Blancas de trigo. Por último, la gran familia de las Ale destaca por sus fermentaciones rápidas a altas temperaturas, lo que genera atractivos sabores afrutados.

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