Colapso de Flybondi: cancela vuelos y vuela con un solo avión

La primera aerolínea low cost del país atraviesa una profunda crisis financiera y operativa. El lunes operó una sola aeronave en todo el territorio nacional, canceló el grueso de su grilla y desapareció de las pantallas de partidas de Aeroparque.

Flybondi. Foto: web

La aerolínea low cost Flybondi sufrió un colapso operativo absoluto este 1 de junio al operar con una sola aeronave activa en todo el país. La firma canceló al menos 12 de sus 13 vuelos programados, dejando a más de 2.200 pasajeros varados y borrándose por completo de las pantallas de Aeroparque.

Las cifras del derrumbe operativo de Flybondi:

  • Flota paralizada: De 13 aviones Boeing 737-800, 12 quedaron fuera de servicio por deudas.

  • Pasajeros damnificados: Un total de 2.200 usuarios sufrieron cancelaciones en una sola jornada.

  • Desplome de mercado: La cuota de cabotaje de la empresa retrocedió drásticamente hasta el 10%.

El origen de este vacío aéreo radica en la drástica reducción de su capacidad de vuelo. Mientras competidoras como Aerolíneas Argentinas, LATAM, Gol o Jetsmart operaron con normalidad, la única nave activa de Flybondi fue la matrícula LV-KJD, debido a conflictos por falta de pago de leasing y deudas con talleres de mantenimiento.

Esta inactividad forzada obligó a la empresa a programar apenas cuatro servicios alternativos en todo el territorio nacional, excluyendo las terminales de Buenos Aires. La medida desató fuertes reclamos en destinos del interior como Corrientes, donde los usuarios denunciaron que las suspensiones de la firma lamentablemente ya se volvieron normales.

El trasfondo de la crisis: deudas de flota y éxodo de directivos

Este escenario de parálisis no representa un hecho aislado, sino la consolidación de un demerito financiero sostenido desde principios de año. En enero la firma ya había cancelado 165 servicios en una sola semana, afectando a 31.000 usuarios y marcando un comienzo de temporada alta desastroso.

A la crisis en las pistas se le suma un masivo desmantelamiento en la cúpula dirigencial. A fines de mayo se confirmó la salida de su CEO histórico, Mauricio Sana, a quien se acoplaron las renuncias de Lucía Ginzo en Comunicación y Federico Pastore en el área de estrategia comercial.

Estas bajas simultáneas desarticularon el núcleo directivo que acompañó el crecimiento inicial de la compañía aérea. La pérdida de sus principales referentes históricos profundizó la incertidumbre sobre la continuidad corporativa, en medio de un mercado regulado cada vez más complejo.

Rutas canceladas, embargos y reconversión tecnológica

En el plano legal, la situación se complejizó tras registrarse embargos judiciales sobre las cuentas bancarias de la empresa. Las medidas cautelares responden a reclamos laborales activos por despidos injustificados y acuerdos salariales incumplidos que ahogan la ya comprometida situación económica de la firma.

La falta de liquidez obligó a suspender rutas internacionales estratégicas, anunciando el cierre definitivo del tramo Puerto Iguazú-Lima para este 5 de junio. La empresa de Scatturice atribuyó el cese a la baja demanda y al fuerte incremento de los costos operativos del combustible.

El control total de la low cost permanece bajo la órbita de COC Global Enterprise, vinculada al empresario Leonardo Scatturice. Ante la imposibilidad de sostener la estructura aérea tradicional, el grupo económico ya evalúa abrir sociedades en el exterior y mutar hacia negocios tecnológicos.

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