El frío de junio no aplaca la rabia ni el dolor que recorre las calles argentinas antes de un nuevo 3 de junio. El colectivo feminista Ni Una Menos convocó a una movilización masiva hacia el Congreso de la Nación este miércoles a las 17:00 horas, bajo una consigna que entrelaza la urgencia vital con la resistencia económica: “Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos”.
Las banderas urgentes de este 3J:
Agostina Vega (14 años): asesinada en Córdoba, tras haber sido abusada, asfixiada y luego desmembrada. Fue encontrada luego de búsqueda desesperada de 7 días.
Dulce María Candia (17 años): Asesinada en una obra abandonada en Misiones, en una cámara séptica.
Noelia Carolina Romero (30 años): Secuestrada y apuñalada por su pareja en Temperley. Luego de haber llamado al 911 pidiendo ayuda, pero cuando llegaron era demasiado tarde.
La movilización de este año se tiñe de un luto profundamente movilizante tras conocerse tres brutales femicidios en pocos días. Las historias de estas pibas, cuyas vidas fueron arrebatadas por la violencia machista, volvieron a encender la indignación y la necesidad de ocupar el espacio público para visibilizar el desamparo estructural que sufren mujeres, niñas y diversidades en todo el país.
El reclamo de los transfeminismos no solo marchará de forma aislada, sino que se unificará con la habitual protesta de los jubilados de los miércoles. A este grito colectivo se sumarán también centrales obreras como la CGT y la CTA, concentrando en las inmediaciones de las calles Yrigoyen y Solís para denunciar cómo la precariedad económica y los recortes profundizan las violencias de género.
Denuncian una “desidia organizada” en el Poder Judicial
A través de un duro documento oficial, las organizaciones apuntaron directamente contra el clasismo y la misoginia de las instituciones judiciales. En particular, apuntaron contra el fiscal cordobés Raúl Garzón por el tratamiento del caso de Agostina Vega, denunciando que la justicia decide abandonar los rastreos y las alertas urgentes cuando la víctima es una piba pobre de un barrio popular.
“Estas vidas para el Poder Judicial no importan”, sentenció el comunicado de Ni Una Menos, visibilizando una matriz institucional que revictimiza y desprotege. La militancia organizada expuso que el desmantelamiento de las políticas públicas destinadas a combatir la violencia machista deja a las pibas en un estado de absoluta vulnerabilidad ante sus agresores.
Las ausencias que desgarran el territorio nacional
El mapa del horror describe la crueldad de una violencia federal: Agostina Vega tenía 14 años cuando fue estrangulada y desmembrada en Córdoba. Su captor, Gabriel Barrelier, es el único imputado en una causa donde la organización denuncia que el 22% de las adolescentes víctimas de femicidio sufrieron una desaparición previa ignorada por el Estado.
En Misiones, el cuerpo de Dulce María Candia, de 17 años, fue hallado en una construcción abandonada tras pasar casi dos semanas desaparecida. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia mecánica, desatando la furia de una comunidad que denuncia la inacción policial y estatal de la Registraduría durante los días en que su familia la buscaba desesperadamente.
La última herida se abrió en Buenos Aires, donde Noelia Romero fue asesinada a puñaladas por Tomás Adrián Núñez en Temperley. Noelia llegó a llamar al 911 para advertir que estaba secuestrada, pero la ayuda llegó tarde; la policía encontró su cuerpo sin vida, apuñalado en el tórax y al femicida herido tras un intento de suicidio.
Transformar el desgarro colectivo en organización
Frente a un panorama de violencia que no cesa, el grito del 3J busca convertir las lágrimas y la impotencia en lucha feminista. Las calles de todo el país se preparan para recordar que cada piba que falta no es un número, sino una vida arrebatada que exige memoria, verdad y justicia de manera urgente e inapelable.