El expediente judicial por el fallecimiento de Diego Armando Maradona sumó un elemento crucial con la revisión exhaustiva del chat “Tigre”. Este grupo de WhatsApp coordinaba de forma directa la cuestionada internación domiciliaria en el country San Andrés. Los diálogos exponen la tensión y las alertas médicas previas al deceso.
Tres datos clave revelados en el chat:
Restricción de llamadas: La jefa de internación prohibió expresamente responder contactos directos de la familia o médicos particulares.
Falta de control dietario: El paciente sufrió atracones con comidas desaconsejadas que agravaron sus cuadros de edemas.
Preocupación legal explícita: Seis días antes de la muerte, advirtieron la necesidad de cubrirse jurídicamente ante la falta de exámenes.
La plataforma digital se activó formalmente el 11 de noviembre de 2020, tras la externación del astro de la Clínica Olivos. El espacio virtual reunía a diecisiete profesionales de la salud, incluyendo enfermeros, médicos clínicos, coordinadores generales y personal administrativo de las firmas Swiss Medical y Medidom.
Alertas médicas desoídas en el country
Los problemas de organización logística quedaron en evidencia durante el segundo juicio por homicidio simple con dolo eventual. Las declaraciones de los imputados frente al tribunal penal exponen las contradicciones sobre las dosis de la medicación anticonvulsiva y la falta de acople con los terapeutas.
Uno de los episodios más complejos ocurrió la tarde del 13 de noviembre, cuando el paciente presentó vómitos y un edema marcado en sus extremidades inferiores. La ingesta de una cena alta en sodio motivó una orden interna de evaluación de emergencia, pero el ídolo se negó a recibir la ambulancia.
Ante la resistencia del entorno, el médico clínico recomendó administrar fármacos paliativos y remarcó la urgencia de ordenar la dieta alimentaria. La alarmante falta de insumos básicos en la propiedad obligó a los enfermeros de turno a comprar los medicamentos de urgencia en comercios de la zona.
La preocupación por la cobertura legal
La falta de control directo sobre el estado diario de salud generó fuertes alarmas internas entre los coordinadores del chat. El 19 de noviembre, el médico clínico sugirió por escrito gestionar una visita junto a especialistas para resguardar la responsabilidad legal del equipo sanitario interviniente.
Los profesionales manifestaron temor ante la posibilidad de un evento desfavorable de salud durante el fin de semana largo. El historial de las conversaciones demuestra que las visitas médicas planificadas se postergaron sistemáticamente y nunca llegaron a concretarse en el domicilio.
Durante las jornadas posteriores, los reportes diarios indicaban un aislamiento progresivo del paciente, quien rechazaba de manera tajante la atención directa. Los enfermeros registraron que el deportista sufrió una caída dentro de la habitación y que la medicación psiquiátrica era administrada por terceros.
El desenlace del 25 de noviembre
La mañana del fallecimiento, la jefatura del grupo exigió novedades urgentes desde la vivienda mientras se despachaba una ambulancia en código rojo. Las respuestas en tiempo real confirmaron las maniobras desesperadas de reanimación cardiopulmonar en el domicilio antes de decretar el óbito.
Finalmente, la confirmación de la muerte cerró la actividad operativa de este canal virtual de salud. Las comunicaciones concluyeron al día siguiente con mensajes de agradecimiento institucional por el trabajo, textos que hoy constituyen las pruebas centrales de la fiscalía en el debate oral.